certezas

Antes de llegar al Gobierno, el actual Presidente le prometió al pueblo erradicar muchas cosas, lo que lo llevó al poder, pero una vez que asumió, esas promesas fueron quedando en el olvido. 

El obligado cambio ministerial por la renuncia de Ana Lya Uriarte y el ingreso de Álvaro Elizalde, nos recuerda esa promesa de nunca nombrar Ministro de Estado a un parlamentario activo, pero eso sí ocurrió y nada menos que con el expresidente del Senado.

Otra promesa era expropiar a Anglo American cuando llegaran al poder, pagando indemnización “por todo lo que se han robado”, pero el Comité de Ministros aprobó unánimemente el proyecto de dicha minera, pues necesitan los US$3.000MM de inversión.

La promesa era refundar Carabineros e incluso disolver la institución. Hoy está de acuerdo que necesitan más recursos, más dotación y equipamiento y que es el pilar junto con la PDI para combatir el narco y el crimen organizado. 

La promesa de octubre pasado era perseguir como perros a los delincuentes, pero en diciembre se indultaron delincuentes. 

La promesa era terminar con los pitutos en los cargos públicos, pero se multiplicaron por miles. 

La promesa era permitir una migración abierta, sin restricciones, no importando si traían o no visa los migrantes. Hoy están desplegando todas las capacidades del Estado para encarar el fenómeno de América Latina. 

La promesa era enterrar al neoliberalismo, terminar con el extractivismo e implementar un nuevo sistema económico donde el Estado fuera central. Y tal vez sea la promesa que aún mantiene vigente, pues dijo en Enade que a una gran mayoría del país no le gusta el sistema. ¿Habrá alguna encuesta que avale aquello?

También en Enade, relató que heredó el Gobierno con las migraciones ilegales, con alta violencia en el Sur y con varios otros problemas que está enfrentado, como si hubieran sido responsabilidades del gobierno anterior, pero omitió decir que él con su coalición rechazaron todas las leyes para solucionarlos, cuando eran parlamentarios.  

Destacó los avances de su administración de poco más de un año, en un esfuerzo que lleve a un Estado de Bienestar, “gracias a los esfuerzos de gobiernos anteriores”. ¿Y dónde quedó aquello que eran 30 años y no 30 pesos?  

También dijo textualmente: “Hemos aprendido, sí. Hemos tenido que corregir en el camino, por supuesto que sí. Hay quienes nos acusan que corregir es una muestra de cambio de opinión”, agregando después “la inflexibilidad es la vocación del fanático, profeta o mesías, y yo no soy ninguno de ellos” ¿Será verdad que cambió?

Al finalizar su discurso dijo: “El sector privado demanda certezas para invertir, el pueblo certidumbre para vivir”.

El tema justamente radica en las certezas, porque para llegar al poder el actual Presidente le prometió al pueblo que refundaría Chile y una vez elegido, se jugó entero durante seis meses en que no gobernó, para que el mamarracho de Constitución se aprobara, condición necesaria para imponer su programa -Jackson dixit- pero fracasó y se quedó sin libreto.

Ahora, después que Chile el 4-S le dijo que no, dice haber aprendido y llama al diálogo, a la colaboración público-privada, a combatir con toda la fuerza del Estado a la delincuencia y el narco, lo que está muy bien… siempre que sea verdad, pero como ha cambiado tantas veces de opinión y de retórica según la audiencia, sólo el tiempo dirá si podemos creer o no en su nueva postura. 

A pesar de todos los discursos, no queda para nada claro cuál es su estrategia para el desarrollo del país, tampoco cuáles son sus ideas nuevas y a cuáles de sus convicciones anteriores renunció, ahora que aprendió. Dice el Presidente que quiere llevarnos a un Estado de Bienestar. Pero qué significa eso en Chile y cómo pretende hacerlo, lo sabe sólo él. Solo oímos titulares sin contenido. 

Finalmente, tiene razón el Presidente al decir que necesitamos certezas y certidumbres. Pero para que eso ocurra, se requiere algo muy relevante; es el tener la certeza que su nuevo discurso es cierto y no sólo palabras que se las lleva el viento al cambiar de audiencia. 

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