El domingo 4 de septiembre de 2022 quedará marcado en la historia patria como el día en que Chile abrumadoramente se levantó a decirle no a la izquierda. No a la refundación que terminaba con el Chile que todos conocemos, queremos y cuidamos pues se creaba un país plurinacional dividido, donde coexistirían regiones y comunas autónomas, territorios especiales y autonomías territoriales indígenas con personalidad jurídica y patrimonio propio. 

En lo político eliminaban el Senado; en lo económico, el Banco Central perdería autonomía porque pretendían que la Cámara de Diputados pudiera destituir consejeros si a los políticos no le gustaban sus decisiones. En lo judicial creaban sistemas de justicia indígena y otro paralelo para el resto. Y el derecho de propiedad quedaría desprotegido, excepto el de los indígenas, pues tendrían derecho a reclamar propiedad sobre lo que hayan ocupado, poseído, utilizado o adquirido; es decir, si han ocupado ilegalmente un predio, podrían reclamar propiedad de este.

Este brevísimo resumen nos alerta a no olvidar lo que la izquierda quiso hacer con Chile, porque en el Frente Amplio no se dan por vencidos en esta materia e intentarán nuevamente cambiar la Constitución, como está expresamente indicado en las conclusiones de su congreso recientemente finalizado y terminar con el país que conocemos, imponiendo el socialismo.

Es importante tener presente esto porque hoy abunda el pesimismo en el país y el Imacec de julio no ayuda a superarlo; pero hay muy buenas noticias en materia de inversión que deben hacernos reflexionar para no caer en el derrotismo, ese contagioso sentimiento que termina generando un clima de opinión pública negativo que solo hace daño y empeora las cosas.

De acuerdo con lo informado por Emol el jueves pasado, tenemos razones para ser optimistas pues de acuerdo con el registro de la Corporación de Bienes de Capital (CBC), existen 921 proyectos con fecha definida entre 2026 y 2030 por la suma de US$95.149MM al cierre del segundo trimestre de 2026. Los proyectos mineros equivalen al 40,5% de la inversión proyectada; energía tiene un 22% y obras públicas un 21,6%. A esos se suman proyectos inmobiliarios, en tecnología, en industrias, puertos, etc.

El financiamiento privado da cuenta del 80% de la inversión estimada (US$76.267MM) y el estado la diferencia con US$18,882MM. Y algo más importante aún es que un 74% de la inversión privada es de origen internacional.

El hecho que más de US$56.000MM provendrán de inversionistas extranjeros, nos está diciendo que el mundo nos vuelve a ver como un país en que se puede confiar, en el que existen buenas oportunidades para desarrollar proyectos y sin duda que la restablecida invariabilidad tributaria aprobada en la ley de reconstrucción ha influido para atraer ese importante monto de capital internacional, que sin duda generará muchos puestos de trabajo, desarrollo y confianza en el futuro, que es lo que más necesita el país en estos momentos.

Ante nosotros tenemos la posibilidad y también la responsabilidad de sacar el país adelante, con optimismo, ayudando en lo que esté al alcance de cada uno para aliviarle la vida a quienes están más necesitados de ayuda, generando trabajo en la medida de lo posible, pero al mismo tiempo, dándole espacio al gobierno para que las reformas que ya son ley y las que vendrán comiencen a rendir los frutos esperados y empecemos a recuperar el tiempo perdido y volvamos a tener esperanza de llegar a ser un país desarrollado. 

Falta mucho por hacer y lograr, pero partamos por generar optimismo y confianza en que vienen tiempos mejores, pues de lo contrario, ya sabemos lo que nos espera. Por eso es bueno recordar para no olvidar.

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2 Comments

  1. Excelente Jaime, siempre recordandonos cual es el rumbo correcto objeto no perdernos en lo que es importante.

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