El miércoles pasado, la izquierda se reunió para homenajear a la ex Presidenta Bachelet, como un desagravio por haber tenido que retirar su postulación a la Secretaría General de la ONU. Y por supuesto que en el encuentro le dedicaron una crítica al Presidente José Antonio Kast por no haberla apoyado en su postulación, como si esa fuera la causa de su fracaso.
La verdad es muy distinta. Como todos sabemos, en ninguno de los sondeos que se hicieron el 30 de julio, el 21 de agosto y el 18 de septiembre, que fue el último en que participó antes de bajar su postulación, Bachelet nunca logró un buen resultado. Y en el tercer “Straw Poll” como se llaman esas votaciones, obtuvo el peor, 1 voto a favor, 11 en contra y 3 sin opinión.
Si hubo 11 votos en contra, quiere decir que, de los 15 miembros del Consejo de Seguridad, una gran mayoría considera que no tiene las condiciones para dirigir un organismo tan complejo como Naciones Unidas. Solo 1 país aprobó su candidatura y hubo 3 que simplemente no opinaron.
Siendo Bachelet una política de izquierda, es válido suponer que países con gobiernos afines a su ideología podrían haberla apoyado, pero no fue así. De los 5 miembros con derecho a veto, son obvios China y Rusia. Pero también el Reino Unido y Dinamarca son países con gobiernos de izquierda. Igualmente, en el Congo. Y el actual Secretario General de la ONU António Guterres, ex Primer Ministro de Portugal, era el líder del Partido Socialista portugués y se supone que alguna influencia tendrá en la elección de su sucesor. Y Brasil es miembro de los BRICS, donde están China y Rusia, pero no logró apoyo a su candidata.
No sorprendería que China y Rusia la hubiesen vetado, dado los informes que hizo siendo Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos entre el 1 de septiembre de 2018 hasta el 31 de agosto de 2022. Particularmente China, pues horas antes del último día de su gestión en Ginebra emitió el famoso informe sobre Xinjiang donde concluyó que podían haberse cometido “graves violaciones de derechos humanos” contra los uigures y otras minorías musulmanas que podrían constituir crímenes de lesa humanidad, informe que fue rechazado duramente por el gobierno chino al decir que estaba basado en desinformación y mentiras fabricadas por fuerzas anti China y que se había hecho con presunción de culpabilidad.
Y los rusos tampoco estuvieron muy felices con su informe sobre la guerra en Ucrania, tal como lo publicara El Líbero, basado en un artículo escrito por el subdirector general del Consejo Ruso de Asuntos Internacionales (RIAC), Dmitry Kiku.
Y como si eso fuera poco, la guinda de la torta la puso el ex Presidente Gabriel Boric, pues en su discurso en la ONU, el mismo día en que anunció la intención de presentar la candidatura de Bachelet, trató de mentiroso al Presidente Donald Trump. ¿Creería que sus palabras pasarían desapercibidas en la Casa Blanca?
Dicho todo lo anterior, responsabilizar al Presidente Kast de su derrota es infantil, porque desde un comienzo se supo que su candidatura no tenía ninguna posibilidad de prosperar. Pero la izquierda, como siempre, le echa la culpa a terceros de sus fracasos y esta vez no fue la excepción.
Sin embargo, lo que nadie podría haber imaginado ni menos esperado, fue la actitud de ella junto a Boric en su declaración pública criticando la adhesión de Chile al Escudo de las Américas, en ausencia del Presidente Kast, pues ni siquiera esperaron que regresara de su viaje a la ONU, lo que se entendió como un acto de revancha.
Eso demuestra una falta de ética inaceptable de los dos expresidentes, pues las decisiones de Estado no se conversan por la prensa; particularmente las relacionadas con nuestras relaciones internacionales. Para eso existen los canales institucionales que permiten hacer todas las críticas que se estimen convenientes, pero en privado, pues las cancillerías extranjeras observan a través de sus embajadas y todo se informa.
El miércoles, en el homenaje que le brindó la izquierda, Bachelet dejó claro que seguirá opinando y participando en política. Bienvenida sea al país, para poder expresarle sin intermediarios el daño que causó su reforma al sistema político y también sus políticas económicas y educacionales, dando origen a lo que los especialistas llaman, la década perdida de Chile.

Don Jaime, excelente columna muy nítida en lo que quiere expresar. Ahora bien, hay que consignar, el tremendo poder e influencia que tiene el presidente Kast, logro que once países no apoyaran a la expresidenta Bachelet. Por lo tanto, la expresidenta lo que empezó mal, le termino peor… Una felicitación gigante para EL LIBERO en su 12° aniversario.
Excelente exposición.
Excelente Jaime, espero no lleguemos a concluir que era mejor dejarla en la ONU fuera de Chile. No queremos un tercer gobierno de ella o de Gabriel.