En los últimos años, Chile ha experimentado un alarmante aumento de narcotráfico. Según un informe del Centro de Estudios en Seguridad y Crimen Organizado de la Universidad San Sebastián, entre 2013 y 2023 los delitos vinculados al tráfico de drogas aumentaron un 91%. Esta crisis no sólo afecta la seguridad pública, sino que también está golpeando a las escuelas. Conforme a datos del Ministerio de Educación, entre marzo de 2022 y octubre de este año, 140 colegios han tenido que cerrar temporalmente debido a la violencia asociada entre otros factores al narcotráfico. El tema ya se posiciona como uno de los temas más preocupantes para la ciudadanía.
En IdeaPaís estudiamos cómo la presencia del narcotráfico incide en la percepción y en el consumo de drogas entre los jóvenes. Comparamos las tendencias de consumo en comunas con alta presencia de narcotráfico según el Plan de Barrios Prioritarios. Los resultados son preocupantes.
En estas comunas, más jóvenes han probado la marihuana o tranquilizantes sin receta, respecto del resto del país. Asimismo, consumen marihuana un 20% más veces al mes y cocaína un 27% más veces al año. Quizás lo más preocupante es la percepción: los jóvenes de las comunas con mayor presencia de narcotráfico creen que las drogas causan menos daño a largo plazo.
El estudio no hace más que mostrar aquello que las escuelas viven día a día. La lucha contra el consumo de drogas y la influencia de la narcocultura -que ofrece una falsa promesa de éxito y riqueza fácil- están truncando las trayectorias educativas de miles de jóvenes. Muchos de ellos ven en el narcotráfico una única vía para alcanzar una vida digna, lo que perpetúa este círculo vicioso.
Lamentablemente, las escuelas están librando esta batalla prácticamente solas. No sólo carecemos de políticas efectivas contra el crimen organizado, sino que también fallamos en prevenir el consumo juvenil. Según datos de SENDA (2021), Chile ostenta el triste récord de consumo juvenil de drogas más alto de Latinoamérica. A pesar de esta dramática realidad, no existe una estrategia de Estado clara para enfrentar este problema.
El plan Elige Vivir sin Drogas, creado en 2021, ha sido gradualmente desmantelado. Para el próximo año no se le asignarán recursos, lo que demuestra falta de continuidad en políticas de Estado. Aunque el nuevo plan 2024-2030 ostenta grandes principios, no hay claridad de por qué se desechó lo avanzado y qué garantías hay de que esta vez sí funcionará.
Esta materia no puede depender de voluntades de turno. Se necesita con urgencia una política de Estado sólida y coherente en el tiempo, que permita enfrentar la influencia del narcotráfico desde todos los frentes. Cada día que le seguimos fallando a los jóvenes, le fallamos al futuro del país.
