En la expedición de El Líbero a Normandía, tuvimos ocasión días atrás de vivir momentos extraordinarios, de alto contenido emocional, viendo cómo los franceses celebraban los 80 años del Día D; ese 6 de junio de 1944 que marcó el inicio de la invasión aliada de Europa continental, lo que significó el comienzo del fin del régimen nazi y su racismo totalitario.
Pero más allá del triunfo militar, el Día D les brindó a los ciudadanos de los países ocupados por las fuerzas hitlerianas un impulso moral, pues fue un símbolo de esperanza y resistencia contra el totalitarismo, donde hubo millones que estuvieron dispuestos a dar sus vidas para impedir el triunfo del nazismo.
Este 6 de junio, 80 años después, estuvimos en Sainte Mére Eglise, donde oleadas de soldados norteamericanos de la 82ª División Aerotransportada fueron lanzados en paracaídas con el fin de liberarla y donde uno de los sobrevivientes, el norteamericano John Steele, quedó colgando de una de las torres de la iglesia durante la invasión. Siendo detenido por los nazis, logró escapar y volver a combatir y hoy está representado por un muñeco con su paracaídas en el mismo lugar en que él quedara originalmente, quien sobrevivió la guerra, pero murió de cáncer en 1969.
En ese mismo lugar, el pasado jueves 6 de junio, miles de franceses, reunidos en torno a un campamento donde se expusieron tanques, camiones, jeeps, equipos militares de la Segunda Guerra Mundial, periódicos de la época, con personas en uniformes militares de EE.UU y Francia Libre, nos hicieron sentir como que el Día D había ocurrido ayer y no hace 80 años. Eso porque hoy Francia es un país democrático y libre, y los franceses demostraron estar agradecidos a los aliados por haberles devuelto la libertad, la democracia y derrotado al yugo nazi, que tanto daño les causó.
Haber tenido la ocasión de estar ahí, fue muy emocionante. Fue revivir la historia; una historia que conocimos en los libros, en películas y por televisión, pero nunca nada igual a sentir en la piel lo que ahí se había logrado, viendo veteranos recibiendo honores y a todo un pueblo en masa celebrando agradecido esa victoria trascendental para su liberación.
Lo primero que uno rescata de esta experiencia es que los valores centrales de la cultura occidental estuvieron amenazados por los nazis, pero hubo millones que estuvieron dispuestos a preservarlos, dando su vida por la causa de la libertad y la democracia, hasta que vencieron y Europa occidental fue nuevamente libre.
Lo segundo es que la amenaza totalitaria no ha desaparecido del todo, puesto que Putin con su invasión a Ucrania demuestra ser un personaje similar a Hitler, quien, en 1938, después de anexar Austria al Reich y obtener los Sudetes, por los que había amenazado con provocar una guerra si no se le cedían a Alemania, no cumplió su palabra y el 2 de septiembre de 1939, al invadir Polonia, comenzó la segunda guerra mundial. Putin, después de haber anexado Crimea en 2014, siguió con Ucrania y hoy amenaza con repartir bombas nucleares a sus aliados ante la autorización de europeos y americanos a los ucranianos de usar sus armas en territorio ruso.
Por lo tanto el hecho que acá en Normandía estuvieran presentes el Presidente Biden, el Presidente Macron, el Rey Carlos III, el Príncipe William, el Canciller alemán Olaf Scholz, Volodímir Zelensky, entre otros, fue interpretado como un mensaje a Putin que Occidente es capaz de unirse nuevamente y está dispuesto a no permitir que la democracia y la libertad sean amenazadas por totalitarismos como el que él intenta imponerles a los ucranianos, y de ganar esa guerra, talvez lo intente con otros territorios.
Por eso, sentir el espíritu del Día D en la gente, sentir ese agradecimiento por la gesta libertadora de los aliados y por esos jóvenes que estuvieron dispuestos a dar su vida en tierras lejanas para derrotar al totalitarismo, nos deja una gran lección para todos nosotros, que también hemos visto amenazada nuestra libertad por intentos de imponernos gobiernos y programas con ideas contrarias a nuestros principios fundamentales.
Perder la libertad y la democracia no es difícil, como estuvo a punto de ocurrir en el octubrismo y por cierto en el gobierno de la UP. Sólo basta que no se haga nada para impedirlo; sólo basta que no haya unión entre quienes defendemos las ideas y valores centrales de la cultura occidental, para que sean las contrarias las que prevalezcan.
Hoy estamos viendo las consecuencias de aquello y es por eso que el espíritu del Día D que llevamos de regreso a Chile lo queremos transmitir pues es el que debe prevalecer entre quienes creemos que tenemos el deber defender los valores de la libertad y la democracia para que las futuras generaciones crezcan en un país próspero, bien educado, saludable y desarrollado.

Jaime: Que bueno que hayas escrito de la visita a Normandía y la importancia de lo que sucedió esta semana, donde se aprovecho el 80 aniversario para presentar un frente unido a la amenaza Rusa. Tampoco estuvo presente China, algo que también merece la pena destacar.
Saludos, R
Excelente
Jaime, te felicito por tus palabras, un mensaje que fácilmente olvidamos y que debiéramos tener permanentemente en el fondo de nuestro sentir.