Después de cuatro años de gobierno de Gabriel Boric, en lugar de avanzar, el país retrocedió a los niveles indeseables por todos conocidos y que no debemos olvidar, pues sus pretensiones son que el gobierno fracase para volver al poder e imponerle al país sus ideas, las que, de acuerdo con el resultado de su Congreso Ideológico y Estratégico, son superar al capitalismo e imponernos un “feminismo socialista, interseccional y transinclusivo”.
Para comprender mejor lo que pretenden, nos explican que se definen como socialistas, lo que implica para ellos que “las desigualdades, la crisis ecológica, la concentración de la riqueza y las distintas formas de dominación social tienen raíces estructurales en el capitalismo”, y es por eso que buscarán la “superación del capitalismo, especialmente en su fase neoliberal”, para que el Estado conduzca y regule el desarrollo.
Y como si esto fuera poco, nos dicen que “el conflicto social contemporáneo se expresa en la existencia de una élite oligárquica, rentista, corporativa, altamente cohesionada, capaz de capturar el Estado y bloquear reformas”. Y por supuesto, la élite de la que hablan la identifican con conglomerados económicos concretos, grandes grupos financieros, AFP, Isapres, empresas extractivistas y empresarios con alta influencia en los espacios técnicos del Estado y la política.
Curiosamente entre sus principios señalan ser un partido socialista, feminista, ecologista, patriótico, internacionalista, latinoamericanista e intercultural, siguiendo con libertad, probidad, popular. Y en su diagnóstico local e internacional señalan el avance de la “ultraderecha” y el debilitamiento de la democracia.
Es contradictorio por decir lo menos, que se declaren socialistas, latinoamericanistas y a la vez hablen del debilitamiento de la democracia, cuando es justamente en los países afines a sus ideas socialistas donde la democracia no existe o está y estuvo en riesgo. ¿Existe en Cuba? ¿Existía en la Venezuela de Chavez o del dictador Maduro? ¿Existe en Nicaragua de Ortega que declaró nunca más elecciones? ¿Y qué tal Colombia, con un Petro que pretendió no reconocer el triunfo de Abelardo De La Espriella, diciendo que hubo fraude, en una elección en que él, como Presidente en ejercicio, tenía la responsabilidad de que fuera, como fue, un acto electoral impecable? Y en Bolivia, ¿no intentaron derrocar al Presidente Rodrigo Paz recién asumido en el cargo? Y en Perú, ¿no querían impugnar los votos del extranjero porque ganó Keiko Fujimori? Y en nuestro país, ¿no pretendieron derrocar al Presidente Sebastián Piñera?
Otro tema que hay que tener claro es que pretenden posicionar al “Estado como un actor fortalecido para la seguridad y el desarrollo” mediante una “disputa técnica y de sentido común, construyendo un proyecto en un escenario de afinidad natural con las fuerzas progresistas y de izquierda a nivel nacional, latinoamericano y global.
¿Se ha preguntado por qué se llaman progresistas, cuando no han generado progreso alguno las ideas que sostienen? Y tampoco resiste análisis que digan que entre sus principios está la libertad, cuando quieren centralizar todo el quehacer en el Estado, lo que es la antítesis de la libertad, donde cada individuo es dueño de desarrollar sus talentos sin la injerencia de un burócrata que le diga lo que puede o no puede hacer, lo que puede o no puede desarrollar para ganarse la vida, porque el Estado es el que decide que se puede o no se puede y en qué condiciones, acaparando todo bajo su tutela.
El Frente Amplio no es progresista como lo demostró en cuatro años de gobierno. El Frente Amplio no respeta la libertad individual de crear, emprender, desarrollar ideas, negocios, inventos, porque para ellos el Estado es el que define todo centralizadamente. Ah, y se me olvidaba; también se declaran probos… mala memoria la mía.
Baste tomar conciencia de las pretensiones del Frente Amplio, para entender lo importante que al actual gobierno le vaya bien y que la oposición no logre que fracase. Son malos perdedores, por lo que se tornan agresivos, tal como lo fueron los jugadores argentinos contra los triunfantes españoles, con la excepción de Messi, como también las hay en política.
El país necesita crecer y generar muchos empleos, no con “progresismos” fracasados, sino con las ideas de la libertad, esas que transformaron a Chile en un país admirado mundialmente y que hoy clama por volver a serlo.

Don Jaime, siempre pregunte lo mismo, ¿..que tienen de progresistas…?. El termino no será «Antiprogresistas»
😇😇😇😇😇😇😇😇
Con la izquierda siempre en guardia…. excelente columna Jaime. Saludos, R