Los expertos económicos califican esta reforma previsional con nota 4. Es decir, la señalan como una reforma mediocre, que pasa el curso, pero esperaban que eso no hubiera sido así, pues su aprobación trae consigo consecuencias de largo plazo, como por ejemplo su financiamiento, que por el apuro con que se aprobó no se analizaron en profundidad.
Como simple ciudadano y conociendo lo expresado por destacados economistas, me surge una preocupación. ¿Habrán leído y comprendido todos los congresistas que aprobaron la reforma, en pocas horas, el contenido de las 600 y más páginas de indicaciones que tenía el proyecto? Creo difícil que así fuera, porque suponiendo una velocidad de lectura de 1 a 2 páginas por minuto, ininterrumpidamente, eso equivale de 5 a 10 horas sin parar. Como eso no ocurrió por la complejidad de las indicaciones, me atrevo a concluir que la aprobación está basada en consideraciones políticas más que técnicas.
En lo político, Chile Vamos aplaude haber logrado mantener el sistema de capitalización individual -lo que está muy bien-, pero lo que aprobó ha generado una verdadera guerra civil en la derecha porque se habría cedido en principios que se decían irrenunciables, como es el caso de permitir que exista un 1% de reparto para equiparar las pensiones de hombres y mujeres.
También se les reprocha la forma en que se repartirá el aumento, pues se privilegió que el Estado reciba antes un porcentaje mayor que los trabajadores y no en igualdad de proporciones. Además, se les cuestiona haber permitido que el SIS se estatice cuando hoy es privado; que el IPS pueda terminar siendo competencia desleal del Estado con las AFP; que no se aumentara la edad de jubilación y que se aceptara que un 1,5% de las cotizaciones de los trabajadores sea un préstamo al Estado, porque éste no tiene plata.
Y acá me quiero detener porque me surge una duda. ¿Qué hicieron con los fondos que dejó el gobierno del Presidente Piñera para este gobierno? Un fondo de libre disponibilidad por más de US$700 MM; un fondo para la salud de la población por US$896 MM; un fondo social por US$721 MM y fondos en la Ley de Presupuestos 2022 que eran de libre disponibilidad por una cifra de US$2.334 MM. Pero además el crecimiento de 12% de Chile en 2021 generó entre US$4800 MM y US$6000 MM, que se ingresaron al Fondo de Estabilización Económica y Social (FEES), incrementando el ahorro del país.
En 2022 el FEES tenía ahorros por US$7.514 MM y a noviembre de 2024, tan solo US$3.669 MM, lo que representa una disminución de 51% en los últimos dos años. Sumando todo lo que dejó el gobierno del Presidente Piñera, el gobierno de Boric recibió cerca de US$10.000 MM en excedentes, pero hoy, dos años después, el Estado no tiene plata. ¿En qué se gastó?
Y si el Estado no tiene plata, ¿por qué no se exigió una rendición de cuentas para saber por qué no la hay, antes de aprobar aceleradamente una reforma como esta, cuando no hay claridad de si alcanzarán los fondos para su financiamiento? ¿Por qué no se estudiaron en profundidad los efectos de esta reforma sobre la deuda pública, que ya va en 42%/PIB y según la Dipres sería mayor a la proyectada a 2024? ¿Será porque Marcel declaró esa deuda como contingente, concepto que implica que sólo puede llegar a ser deuda del Estado si quien debe pagar no lo hace, como cuando los estudiantes no pagan el CAE? ¡Pero si en este caso es el Estado el deudor!
Y mientras en la derecha la reforma generó profundos cuestionamientos, el gobierno aplaude aunque no tiene mucha razón para ello, pues no logró acabar con el sistema de capitalización individual ni poner término a las AFP. Pero lo hace, pues según declaran, esta reforma abre las puertas para que el Estado pueda seguir adelante con sus intenciones, prometiendo enviar un proyecto en marzo para crear un inversor estatal, participar en licitaciones y ejercer competencia a las AFP, intentado con esto debilitarlas hasta su extinción.
Para que esta reforma sea viable financieramente, Chile debería crecer al menos al 4%; pero como crecemos apenas al 2% y ya estamos viviendo un nuevo ciclo electoral, este será otro año perdido para el país. Con 40 horas laborales, la productividad creciendo 0%, más el aumento de costos empresariales de esta reforma, el impacto en el mercado laboral, en la inflación y en la informalidad sería aún más profundo si la actual coalición mantuviera el poder. Pero si en la derecha se mantienen las disputas y no se privilegia la unidad, cualquier cosa puede ocurrir.
Finalmente, no hay que ser arrogantes en la respuesta a las compañías de seguro americanas que enviaron una dura carta al gobierno por esta reforma, pues de ser así, nadie puede asegurar que el Presidente Trump no intervenga y tome decisiones que puedan afectar las visas, el TLC y dificulten las relaciones con nuestro segundo socio comercial. La experiencia de lo ocurrido al Presidente Petro enseña que en estos asuntos hay que ser prudentes.

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Toda la Razón Jaime. Cada vez que leo tus columnas entiendo mejor , muchas gracias
Excelente y clarísimo!