Es increíble cómo las visiones políticas, y un buen o mal gobierno, marcan el estado de una ciudad. Después de 33 años regresé a la ciudad de Praga. Siempre fue una ciudad maravillosa, pero en 1993 era una ciudad gris y apagada. Con edificios hermosos, pero altamente deteriorados. Cero comercios y un poco lúgubre. Una ciudad triste. Hoy, es una ciudad vibrante llena de vida y altamente restaurada. Tras la caída de los socialismos reales y el quiebre de Checoslovaquia tras la revolución de terciopelo, la República Checa tomó un camino hacia el libre mercado, convirtiéndose en uno de los países de Europa más abiertos económicamente, cosa que se ve en la ciudad. Llena de restaurantes, conciertos, tiendas abiertas hasta altas horas de la noche,  una ciudad viva, altamente segura y extremadamente limpia y cuidada. Esto evidencia un gobierno que se preocupa esas dimensiones desde la ley y personas que respetan las normas. En los campos a las afuera de la ciudad no hay cercos en las plantaciones, lo que devela que las personas no roban los cultivos ajenos. Una ciudad que aprendió de su historia y no quiere repetirla. Por lo mismo, montó en pleno centro un museo de los horrores del comunismo, en cuyas manos estuvieron casi medio siglo. El lugar estaba lleno de jóvenes impresionados e interesados por conocer ese lúgubre capítulo con tantos muertos y alta represión, un mundo sin libertad. Al lado del museo hay un mall gigante dentro de un edificio antiguo que revela el contraste de los dos modos de vida.

La diferencia urbana fue clara al llegar a Bratislava, hoy capital de Eslovaquia y antigua capital húngara. Una cuidad altamente destruida en la segunda guerra mundial por los aliados y luego por los soviéticos, pero que conservó parte del casco antiguo barroco. Una ciudad con potencial, pero deteriorada y no armónica. Durante la era soviética la ciudad fue fracturada por una autopista que dividió en centro histórico en dos ejes. Claramente, Eslovaquia vivió los cambios de apertura tras la caída de los socialismos reales, pero cayó en manos de izquierdas nacionalistas. Hoy es gobernada por facciones socialdemócratas que chocan constantemente con una oposición que quiere más libertad. Bratislava es el centro de esa pugna. La ciudad está completamente grafitada y sucia, lo que contrasta con Praga. Las izquierdas hoy, empapadas de wokismo tienen una especie de “alergia” al orden, a la limpieza y la pulcritud, algo que claramente tiene que ver con la ideología. No respetan las normas y odian las leyes que buscan el orden. Eso se da en todas partes del mundo y se traduce en un libertinaje que permite atentar contra la propiedad pública o privada en impunidad.

Hoy pareciera bastar ver el estado de una ciudad para saber de qué color político es la administración de ésta. Una ciudad desprolija, sucia y deteriorada suele tener un gobierno nacional o local de izquierda. Esto sucede debido a una permisividad excesiva que acepta incivilidades como algo normal, un tipo de manifestación. Lo cierto es que todo grafiti es algo contrario a la ley y al mínimo respeto al proyecto del otro, una acción antisocial, que no puede ser aceptada como derecho a la expresión artística. Pensemos en un Valparaíso en manos del Frente Amplio o en Santiago bajo la administración Hassler. Toldos azules de ambulantes, usados con falsas promesas para ganar la elección, instalados como dueños de la calle y mafias cobrando arriendo por espacios que ahogan al comercio establecido. Suciedad, grafitis y parrillas con anticuchos, hasta de perro, cosa que evidenciaron los chips. Un verdadero vertedero, que da paso al crimen y obligó a las empresas a abandonar esa localidad hacia el Oriente, por hacerse imposible permanecer allí. Hoy la administración Desbordes busca corregir eso y ya se ve en la limpieza y en las acciones contra muchas de esas incivilidades, lo que deja claro que la solución pasa por voluntad y visión política. La administración sí importa y se nota.

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2 Comments

  1. Estimada Magdalena …. De viaje a la ciudad de Valparaíso hace unas 4 semanas pude visualizar en directo una cara distinta de Valparaíso en relación a la antigua administración de la ciudad …. Por esto, creo que además de la voluntad y visión política al trabajo en la ciudad depende fuertemente de la persona (Camila Nieto) y sus experiencias personales o si no sería difícil explicar el estado actual de Valparaíso en relación al anterior gobierno de Sharp, ambos frente amplistas …..

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