panamericanos
Credit: @santiago2023

Se cierran los Juegos Panamericanos 2023 y con ello el evento deportivo más grande del continente que congrega cada cuatro años a miles de deportistas provenientes de 41 países que en estos juegos de Santiago compitieron por medallas en 58 deportes diferentes (47 olímpicos y 11 no olímpicos). Sin duda una gran fiesta, y como en toda fiesta siempre habrán cosas buenas, malas y feas. En esta primera entrega, como corresponde, destacaremos algunas de las tantas cosas buenas que nos dejó Santiago 2023.

En primer lugar, los juegos vienen a saldar una antigua deuda del país con el deporte. Recordemos que, por diversas razones, Chile tuvo que renunciar a la sede una vez otorgada en dos oportunidades, en 1975 y en 1987. Estás renuncias significaron que hubo que esperar más de treinta años para generar las confianzas para que nuevamente nos otorgaran la sede de los juegos. Hoy podemos decir que Chile pagó la deuda, y la pagó de la mejor manera. No sólo en las canchas y pistas sino también entregando a la comunidad una infraestructura deportiva del mejor nivel. Fue una inversión alta para un país como el nuestro pero bien vale la pena. Hay estudios que muestran que por cada peso que el Estado invierte en deporte se pueden ahorrar hasta 4 pesos del gasto en salud. El desafío será ahora gestionar adecuadamente los recintos para que los actuales y futuros deportistas sigan progresando y transmitiendo a la sociedad los valores de una cultura deportiva.

Por supuesto fue muy bueno ver los diferentes estadios y recintos donde se desarrollaron las distintas disciplinas colmados de público alentando sanamente a nuestros deportistas. Qué diferencia con otras expresiones deportivas profesionales cuyos recintos, que por la violencia y el mal comportamiento de quienes se dicen hinchas, hoy se encuentran vedados para la familia, la misma que se volcó masivamente a los estadios demostrando que a los chilenos nos interesa el deporte. En efecto, fue muy bueno y necesario en estos tiempos constatar que en el deporte se puede encontrar un potente factor que convoca a la unidad de una sociedad muchas veces bombardeada por elementos de división tan ajenos a nuestra cultura. No cabe duda que ha contribuido positivamente en ello la cobertura que los diferentes medios de comunicación le dieron a los juegos con transmisiones durante todo el día. La gente agradeció ese esfuerzo reconociéndolo con destacadas audiencias.

Igualmente fue muy bueno el que los deportistas nacionales respondieron con sus actuaciones, muchos de ellos con un carisma y ejemplo de superación que los han transformado en referentes que sin duda serán un potente incentivo para que nuestros niños y la población en general se sumen a la práctica de la actividad física y deportiva dando lugar a una sociedad más sana y alegre cerrando de esta manera un circulo virtuoso que redoblará nuestra motivación por el deporte.

Desde luego fue también muy bueno que se demostrara como algunas políticas deportivas relacionadas al alto rendimiento implementadas desde hace un tiempo, hoy están dando resultados. La contratación de head coaches nacionales y extranjeros de primerísimo nivel ha llevado a posicionar a ciertas disciplinas en el tope del nivel panamericano. La actuación del remo, del karate, del sky náutico nos ubica como potencias en dichas disciplinas. Se nota también este trabajo en algunos deportes colectivos como el hockey césped, el vóley piso, el handball, el rugby y otros más. La tranquilidad económica para los deportistas derivadas de las becas Proddar, los premios económicos por logros así como las coberturas de salud y previsional son claves para que el deportista encuentre los incentivos correctos y pueda concentrarse en su trabajo. El aporte de la empresa privada con auspicios y con los beneficios de la Ley del Deporte también ha sido un factor importante. Todo esto ha permitido dejar atrás el hecho de que el grueso de nuestras medallas se lograba en deportes individuales y producto casi exclusivo del esfuerzo del deportista y su familia. Sin duda aún queda mucho por hacer y también muchas cosas por corregir para que los fondos lleguen donde deben llegar y los mejores talentos encuentren en el deporte una opción profesional tan válida y reconocida como cualquier otra.

Finalmente entre todo lo bueno de estos juegos no podemos dejar de mencionar lo más importante: algunos nombre propios que destacaron a gran nivel y que seguro seguirán brillando en la retina de todos por largo tiempo; Emile Ritter, oro en la prueba del salto en el sky náutico que combina su trabajo como ingeniero y su familia con la preparación en el alto rendimiento; el ciclista Martín Vidaurre, que brilló con medalla de plata no sólo en el Mountain Bike que es su disciplina natural, sino que nos bridó una maravillosa carrera en la prueba del gran fondo de la ruta compitiendo palmo a palmo con ciclistas que sobresalen en el Tour de Francia y han sido medallistas olímpicos; o el caso del atletismo que no sólo repletó las tribunas del Estadio Nacional sino que nos regaló la actuación de atletas como Martina Weil con unas condiciones únicas, o a Lucas Nervi y su simpatía para asumir su oro, o el esfuerzo e historia de vida del cubano nacionalizado Santiago Ford; los karatecas Enrique Villalón, Valentina Toro y Rodrigo Rojas que entregaron nada menos que tres oros; o el patinador Emanuelle Silva que ganó un oro y pudo ganar otro si no fuera por la actitud antideportiva de otro competidor, todos ellos con unos futuro maravilloso. Tampoco se puede olvidar el ejemplo de Kristel Kobrich y la tenismesista de origen chino Tania Zeng quienes con su edad siguen transmitiendo la misma pasión por el deporte como si estuvieran recién comenzando; el vóley piso que en una fría noche de lunes convoca a 10.000 espectadores a la arena del Parque O’Higgins, o las diablos y los diablos del hockey justificando con sus actuaciones la anhelada construcción de su propia cancha.

Todos ellos y tantos otros que me gustaría nombrar, conjuntamente con los deportistas que surjan en el siguiente ciclo panamericano, más sus entrenadores y dirigentes tendrán la difícil, pero desafiante misión de hacer que la notable cosecha de 79 medallas, lo que equivale a más de un 50% de crecimiento en relación a las medallas obtenidas en Lima 2019, se revalide en Barranquilla 2027. Los que amamos el deporte y disfrutamos de las actuaciones de nuestros deportistas les damos infinitas gracias y nos comprometemos a no dejarlos solos en sus nuevos desafíos. Se lo merecen.  

Deja un comentario

Debes ser miembro Red Líbero para poder comentar. Inicia sesión o hazte miembro aquí.