05 de Agosto del 2019/SANTIAGO PDI en las oficinas del Partido Democrata Cristiano, luego de que la sede del partido fuera robada durante el primer fin de semana de agosto FOTO:SEBASTIAN BROGCA/AGENCIAUNO

El país está siendo testigo de una de las operaciones políticas más indignas que se tenga recuerdo. Porque es una bajeza de la DC intentar dejar fuera de la carrera presidencial a quien fuera militante de ese partido y candidato a parlamentario del mismo, filtrando a un medio de comunicación presuntas cifras del financiamiento de la campaña del entonces candidato a diputado Sebastián Iglesias.

Y digo presuntas, porque por de pronto el viernes en El Mercurio, una de las personas citadas como aportante, don José Ignacio Laso Bambach, envió una enérgica carta desmintiendo categóricamente haber donado un peso a dicha campaña y, aún más, desconoce y no comparte el ideario político de Sebastián Sichel. Lo pueril de este caso es que se pretendió vincular este inexistente aporte a su condición de director de Empresas Gasco S.A. Qué curioso que doña Yasna acusara al candidato Sichel de ser lobbista en favor de empresas de gas.

Pero lo del Sr. Laso no es el único caso en que se señalan aportantes que nunca dieron un peso. Conozco otra persona, de la cual me reservo el nombre, que aparece igualmente sindicado con un importante aporte y jamás donó suma alguna a esa campaña.

Pero más allá de si es cierto o no es cierto que haya sido Sebastián Sichel quien se acercó a las empresas para pedirles colaboración a su candidatura, la pregunta que hay que hacernos es ¿por qué la DC, sabiendo que sus candidatos se acercaban a las empresas a pedir financiamiento y éste llegaba en forma de facturas ideológicamente falsas, lo permitió? ¿O pretenderán hacernos creer que no lo sabían? Y como lo sabían, resulta entonces que son cómplices de lo que hoy denuncian escandalizados.

Ahora, si se demoraron 12 años en hacer este descubrimiento, es de suponer que habrán estado haciendo una detallada auditoría del financiamiento de todos sus candidatos a Alcalde, Concejales, Gobernadores, Cores, Diputados, Senadores y, por qué no, a Presidente. Entonces la pregunta es, sólo Sebastián Sichel habría recibido aportes con facturas ideológicamente falsas?

Creo que lo que nos corresponde como ciudadanos es exigirle a la DC que haga públicos todos los financiamientos de las campañas políticas de cada uno de sus candidatos electos o no electos, puesto que si están dispuestos a denunciar a uno de ellos, rasgando vestiduras y haciéndose pasar como catones de la moral, entonces que sean consecuentes y transparentes todos sus libros.

La verdad es que es realmente indignante ver la bajeza a la que ha llegado cierto sector de la política. Pareciera ser que todo vale para conquistar el poder. Mentir, insultar, saltarse las reglas, violar la Constitución, arrogarse funciones inexistentes, corromper la institucionalidad, defenestrar al Presidente.

Mientras, nosotros, los ciudadanos, sumidos en un mar de incertidumbres, esperamos ansiosos que nos devuelvan el país de la sensatez, de las reglas que se respetan, de la verdadera moral en sus actuaciones y que nos permitan volver a creer en la institucionalidad, en la decencia de la política y no nos quiten la esperanza de que nuestro querido Chile sea cada día más desarrollado y nos brinde las mejores oportunidades a nosotros, el pueblo, de desarrollar todas nuestras capacidades para el bienestar de nuestras familias, nuestros hijos y nuestros nietos.

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