Son múltiples y preocupantes las señales que provienen del tablero del poder. Se sigue violando la Constitución en el Congreso, aprobando el cuarto retiro. Se pretende liberar por ley a los delincuentes violentistas de la revolución de octubre de 2019. Los convencionales de izquierda van por la refundación de Chile y el candidato de la pole position pretende instalar un modelo fracasado en todo el mundo.
Lo que Chile enfrenta hoy es de alto riesgo, porque estamos en medio de un complejo partido de ajedrez político, donde la izquierda radical, manejando hábilmente sus piezas, tiene al país en jaque. A través de los convencionales, los parlamentarios, los candidatos presidenciales, los medios afines y también la calle, ataca en múltiples frentes simultáneos contra todo lo establecido: la República y sus símbolos, el modelo de desarrollo; el sistema económico, la unicidad del Estado, la Educación y por cierto el sistema de gobierno, por nombrar algunos.
Hoy, el FA y el PC unidos cuentan con votos suficientes para escribir la Constitución que se les ocurra e incluso podrían acortar el período presidencial próximo si es que el elegido no es afín a sus intereses, y transformar el Congreso en unicameral si les conviene, llamando a elecciones anticipadas en uno o dos años más.
Ya aprobaron el tema del negacionismo, declarado inconstitucional por el TC cuando se quiso transformar en ley de la República y decidieron que, de no llegar a acuerdo por 2/3 en algunas materias, se definirán por plebiscitos dirimentes, con lo cual la regla de los 2/3 podría ser fácilmente burlada, violando así lo que el mandato constitucional claramente no permite hacer. Y esta es solo la punta del iceberg.
Los parlamentarios, al igual que los convencionales, violan una vez más la Constitución aprobando el cuarto retiro, no importándoles los negativos efectos que ocasionarían al país y a los más necesitados, por causa de la inflación y de desfondar las pensiones.
Y en lo presidencial, Boric, el candidato del PC, el candidato de la pole position, es un neo-marxista, admirador de Chávez y Maduro, que quiere imponernos un modelo de sociedad fracasado en todo el mundo, con un programa económico insostenible. Hoy, como diputado, aprobó el cuarto retiro, violando nuevamente la Constitución y contradiciéndose a sí mismo, pues originalmente estuvo por rechazarlo.
Y el viernes pasado, uno de sus medios afines, The Clinic, las emprendió contra la familia de Sebastián Sichel, publicando una entrevista a su padrastro, quien abandonó a su familia y tiene antecedentes penales por violencia intrafamiliar, con el único propósito de intentar dañar al candidato, lo que es absolutamente inaceptable.
Como se aprecia, la izquierda radical tiene a Chile en jaque. Para evitar que caiga el rey, no basta con los 37 de la convención; no basta con los diputados que, fieles a sus convicciones, rechazaron el cuarto retiro y no basta con tener buenos candidatos, porque definitivamente si nos quedamos en la casa esperando que otros hagan algo y el día de las elecciones no concurrimos a votar, será jaque mate.
Si queremos que Chile mantenga lo que ha sido nuestra historia republicana de más de 200 años, que sigamos siendo una sola nación, donde nadie sobra, donde vuelva la sensatez y derrotemos a la polarización y la violencia, tenemos el deber como ciudadanos de participar activamente en la defensa de nuestra querida Patria.
Cada uno elija el lugar donde cree poder hacer una diferencia, pero derrotemos al inmovilismo y hagamos escuchar nuestras voces, las voces de esa mayoría silenciosa que se levanta todos los días a trabajar duramente para hacer de Chile un mejor país donde vivir, donde educar a los hijos con plena libertad, en paz y en armonía social.

Es dura la realidad que estamos viviendo en nuestro país. Para los que vivimos el intento de captura de la izquierda de Chile desde fines de los años 60 hasta 1973, es revivir la pesadilla. Los jóvenes no vivieron ese desastre, y ya han sentido algo similar en estos dos años de destrucción, pero ¿será suficiente para que salgan todos en masa a votar, por el/los candidatos del orden, paz, tranquilidad y reconstrucción?? Esperemos que si, y salga esa mayoría silenciosa a devolver la cordura al país. La estupidez y locura ha llegado a su límite.