Chile se paraliza cuando juega la selección. Calles vacías, oficinas con pantallas encendidas, desconocidos abrazándose por un gol. Lo hacemos porque sentimos que algo nuestro está en juego. Ahora imaginemos que algo parecido ocurriera cuando alguien, en Chillán o en Calama, se atreve a levantar un negocio propio. Esa es la idea detrás del Campeonato Nacional de Emprendimiento, Copa Abastible, organizado por ASECH, G100, Foro Innovación, EtM, Endeavor, Start-Up Chile, y patrocinado por el Ministerio de Economía.

Desde el 1 de enero, más de 100.000 chilenos postularán a uno de los 1.000 cupos que tendrán las 346 comunas del país, para representarlas en uno de los 16 campeonatos regionales que se llevarán a cabo en el país. Los 16 ganadores conformarán la Selección Nacional de Emprendimiento y competirán en la gran final nacional, en el EtM Day 2027. Podrá postular cualquiera, desde quien solo tiene una idea hasta quien ya tenga un negocio andando y quiera crecer. 

Emprender una empresa es quizás la forma más democrática de movilidad social que conocemos. Quien crea una empresa genera ingresos, contrata a otros, aprende a tomar riesgos y le demuestra a su entorno que se puede. Sin embargo, emprender en Chile sigue siendo, para la gran mayoría, una hazaña solitaria. Es cierto que tenemos una de las mayores tasas de emprendimiento de la región, pero también de las mayores tasas de cierre al quinto año. Se emprende con ahorros propios, miedo al fracaso y poco reconocimiento. Miramos con sospecha al que fracasa intentando, siendo que las sociedades que celebran a quienes lo intentan producen más intentos, y más intentos producen más éxitos.

Pero el Campeonato será también una innovación poderosa para cambiar nuestro estado de ánimo. Cuando una emprendedora gane y su historia se cuente, su vecino y tantos otros pensarán: «si ella pudo, yo también». El premio importa (esperamos contar con $100 millones para el campeón nacional), pero importarán mucho más la visibilidad, el aprendizaje y las redes que se construyan en el proceso. Porque un emprendedor no necesita sólo plata. Como dice el mantra del G100, son las 5C: cariño, consejos, contactos, comunidad y capital, quizás en ese orden.

Está claro que un campeonato, por muy grande que sea y mucha capilaridad que tenga, no arregla una burocracia asfixiante que impide a muchos partir o formalizarse, pero puede cambiar algo fundamental que las leyes no logran, como lo son el ánimo y la actitud, condiciones básicas para soñar, atreverse y prosperar.

Chile tiene grandes emprendedores, pero necesitamos muchos más. Y rápido. Si logramos que emprender sea tema de conversación en las salas de clases, en las celdas, hogares de ancianos, o mesas de domingo, y que historias como las del restorán de Pichilemu, la startup tecnológica de Osorno o la panadería de Huepil inunden las pantallas y redes sociales, habremos ganado algo muchos más importante que bajar el desempleo o subir el PIB per cápita. Habremos construido, entre todos, el Chile que tanto soñamos y merecemos. Uno en el que nuestro origen no determine nuestro destino.

Volvamos a creer. Volvamos a crear.

Emprendedor. Fundador de Cumplo y presidente de ASECH

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