La convocatoria del Presidente de la República al Cosena, para este lunes, refleja la profundidad de la crisis política que se desarrolla en el país a causa de la delincuencia y la falta de seguridad.
Más allá de la evidente crisis política que se desarrolla a causa de la falta de gobernabilidad, los temas de seguridad interior están resaltando en distintas situaciones que vive la ciudadanía. Este tema fue exacerbado por el asesinato de dos agricultores cuando regresaban de vender sus productos. Claramente, La Moneda no puede controlar a los delincuentes y asesinos de esas personas.
Aunque no sabemos en este momento el contenido de los puntos a tratar, aparece como primera situación el proyecto de ley de infraestructura crítica, proyecto que ha estado por meses durmiendo en el Parlamento. Este proyecto fue concebido en primera instancia para proteger grandes obras, tales como tendidos eléctricos, fuentes de agua, carreteras y otros. Eventualmente, dada la gravedad con que se está empleando la violencia en el país, aparecen citadas otras obras de infraestructura tales como el Metro, terminales de transporte público y, en general, centros donde circula una gran cantidad de personas.
Veremos a partir hoy qué otras situaciones podrían ser consideradas en el proyecto de protección de infraestructura.
Sin embargo, sabemos que lo realmente importa son las reglas de uso de la fuerza (RUF), las que permiten a las Fuerzas Armadas involucradas en operaciones de seguridad pública, que su accionar va a estar cubierto por la ley. Si las Fuerzas Armadas actúan complementariamente a la policía para el control de la violencia y delincuencia, deben tener un marco de seguridad mínima para actuar. Este tema ha sido considerado por diversas legislaciones en el mundo y para que opere efectivamente, requiere de un marco legal, no solo ligado a definir cuáles son los infraestructuras que serán protegidas, sino que también, además de la obvia coordinación entre la policía y las Fuerzas Armadas, aquella legislación que ha promovido en la ley un adecuado conjunto de reglas, que permitan en forma calificada, definir el uso de la fuerza. Esta situación se suma al creciente clima de incertidumbre, el cual ha tenido efectos muy importantes en la caída de la inversión y en el desarrollo en el presente año. Pocas iniciativas de inversión importantes.
Las trayectorias de crecimiento del PIB el año pasado han resultado negativas y esperamos que durante el próximo año no mejore sustancialmente. En particular, espero que el crecimiento este año se acerque a un 1%.
Lo anterior es particularmente importante para la evidente disminución que muestra la creación de empleos en el mercado laboral.
Es posible que la tasa de desempleo se acerque más rápido a los dos dígitos y que la consideración del empleo informal establezca que el desempleo global se acerque a un 13%. En definitiva, si la economía no genera un crecimiento mayor, la tasa de desempleo continuará aumentando. Las condiciones para un mayor crecimiento de inversión no están dadas. Por lo tanto, el crecimiento de la economía aparece bajo severas restricciones para una mejor trayectoria.
La reunión del Cosena es de vital importancia.

Para que haya inversiones y con ella se genere crecimiento y empleo, se requiere de reglas claras, y desatar los nudos burocráticos, ser creíbles, no es mucho pedir. Para que haya inversión y crecimiento, TAMBIÉN se requiere SEGURIDAD. Para que haya seguridad se requiere emplear a TODAS las fuerzas del Estado, Aduana, SII, tribunales, fiscalias, Inteligencia, Carabineros, Pdi, Fas, Gendarmeria. RUF clarisimas y una orden clara del conductor político: «identificar, ubicar y detener a delincuentes y/o subversivos en sus escondites, exigir su rendición, en caso de resistencia, eliminarlos». En seis meses Chile será una tasa de leche, con inversión, crecimiento y estado de derecho.
La oportuna columna nos recuerda la interdependencia del desarrollo y la seguridad que, a veces, no es debidamente considerada en las decisiones. Cuando están equilibrados se produce un círculo virtuoso: una adecuada seguridad incentiva el emprendimiento y la inversión, generando mayores recursos que, su vez, permiten otorgar seguridad. Eso es válido desde el nivel nacional hasta el individual. Es indudable que los recursos asignados a la seguridad actualmente son insuficientes para permitir niveles de desarrollo que superen el estancamiento. La incapacidad de prevenir o enfrentar oportunamente siniestros antes que alcancen proporciones catastróficas es un indicativo. Noticia en El Mercurio hace 30 años: «Incendios forestales. Siete focos se registraron en distintos puntos de la provincia de Valparaíso, varios de ellos intencionales.» ¿Cuál sería la novedad? Pero, ahora, la Onemi se llama Senapred. Resuelto el problema.