No fueron 30 pesos, fueron 30 años. La consigna que inventó el PC y que la izquierda concertacionista, renegando de sus propios éxitos en los años falsamente impugnados hizo suya, fue la mecha que prendió la escalada de violencia más grave que haya afectado al país de lo que se tenga recuerdo, y las causas, aún sin resolver quienes estuvieron detrás del intento revolucionario, se incubaron desde antes del octubrismo, propagando la izquierda un conjunto de falsedades sobre un Chile desigual y abusivo que terminó provocando un sentimiento de abuso y rabia en la gente, que aprovecharon los vándalos y lo transformaron en violencia y caos en las calles.
La izquierda propagó que Chile era el país más desigual del mundo, que teníamos una Constitución de los cuatro generales que había que eliminar, siendo que era la del Presidente Lagos. Marcharon gritando No + AFP porque se robaban la plata, estafando a los cotizantes; que los ricos eran explotadores y los únicos que profitaban y por supuesto, que el modelo neoliberal era el culpable de todos los males. Y la gente les creyó.
Lo que siempre ocultaron fue que el modelo económico aplicado logró que la pobreza se redujera de un 38,6% en 1990 a 13,7% en 2018; que el PIB per cápita creció de US$2.278 en 1989 a US$14.997 en 2019; que llegamos a tener full empleo, que el país era reconocido internacionalmente como un milagro económico; que existía una mística que se identificaba con eso de ser los “jaguares de América Latina”, y en lugar de eso propagaron mentiras.
En resumen, la izquierda desconoció todo lo excelente que Chile había logrado, porque su ideología no pudo tolerar que las ideas de la libertad y de libre mercado habían generado los años más virtuosos que se tenga recuerdo en nuestro país y había que desprestigiarlo, muy acorde con los objetivos del Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla. Pero también hay que reconocer que el silencio de la derecha para refutar esas falsedades ayudó a su propagación sin contrapeso.
Por eso hoy estamos pagando la cuenta de la farra más indeseable que país alguno se auto provocara, que partió con el segundo gobierno de Bachelet (2014-2018), cuyo vocero, el senador Quintana dijo “nosotros no vamos a pasar una aplanadora, vamos a poner aquí una retroexcavadora, porque hay que destruir los cimientos anquilosados del modelo neoliberal de la dictadura”. Subieron los impuestos al 27%, bajaron de los patines a los niños y frenaron la economía, que creció apenas un 1,8% promedio los cuatro años.
Enseguida asumió el Presidente Piñera, que en su primer año Chile creció 4%. Pero la izquierda tenía otra idea, intentando derrocarlo durante el octubrismo, con un nivel de violencia inédito en Chile, declarándole un parlamentarismo de facto, retiros previsionales por US$50.000MM, provocando gravísimos problemas económicos en medio de brutales actos vandálicos, con 7 estaciones del Metro incendiadas, 118 dañadas, 296 iglesias y 125 buses quemados, múltiples saqueos en negocios de barrios y supermercados, barricadas, intento de tomarse La Moneda, etc., lo que derivó en el plebiscito que generó la Convención Constitucional para una nueva Constitución y la posterior elección de Gabriel Boric, quien proclamó que su gobierno sería la tumba del neoliberalismo.
Con Boric continuó la farra, apoyando el mamarracho que refundaba Chile y después de cuatro años de gobierno, el país quedó con casi 1MM de cesantes, cerca de 2,5MM de trabajadores informales, con déficit fiscal durante todo su mandato; querían decrecer y no crecer, millonarias listas de espera en salud, terminando los últimos tres meses de su administración con el peor trimestre en 17 años, cayendo la economía un 0,5%. El país retrocedió, la inversión se fue de Chile y la permisología impidió el desarrollo de millonarios proyectos.
Lo que lograron con las falsedades propagadas que enrabiaron a la gente, hoy lo intentan nuevamente, falseando que el gobierno está quitando derechos sociales, raciones alimenticias escolares, que la reforma de la reconstrucción es a favor de los ricos contra los pobres, que le rebajan presupuestos a la educación, que es un gobierno de ultraderecha y un largo etcétera. Están tratando que surja frustración en la gente y se vuelva a enrabiar, utilizando la misma estrategia del octubrismo.
Actualmente el país está empezando a reactivarse, lentamente y con dificultades por el retroceso que tuvo, pero existe una oposición que no está dispuesta a que tenga éxito, por lo que llamaron a protestar con panfletos que decían «Nos están quitando todo»; «Es la hora de levantaranos». «Fuera Kast», con su cara tarjada y llamando a juntarse en “Plaza de la Dignidad» a las 10:00. Nuevamente usando la estrategia de propagar falsedades.
Al escribir esta columna era imposible saber el desenlace de la movilización de hoy 18-O. Es de esperar que la gente no acuda a la protesta y recuerde que con violencia no se logra nada y que el octubrismo lo único que consiguió fue que el país retrocediera a tiempos ya superados.
Nunca más aceptemos la violencia y combatamos entre todos las falsedades que difunden, porque de lo contrario, todo podría volver a pasar.

Hay que ser muy claros en el campo de las ideas y defender siempre lo que uno cree. Y ámbito de eventual violencia, aplicar la fuerza legitima del Estado e imponer el estado de derecho
don Jaime, muy buena columna, acertadísima también, los números hablan por si solos…
Así es Don Jaime y lo más increíble es que al menos yo no tengo la seguridad de que «los partidos y algunos «líderes» amigos sigan lo expuesto …
Gracias Jaime por recordarnos y nunca olvidar esta fatídica fecha. Necesitamos saber que o quienes lo causaron. Francia y otros países a siete años pasando por trances similares