Necesitamos empezar a impulsar el optimismo en nuestro país. De lo contrario nos irá mal. El Fondo Monetario Internacional acaba de publicar datos con las perspectivas de crecimiento de 200 países al 2026 y Chile aparece entre los 8 que crecerán menos. De campeones hace 30 años a colistas hoy. Y, además, llevamos hace tiempo estancados. Sin duda que eso influyó en el estallido del 2019 y, a este paso, sería difícil evitar otro en algún tiempo más.
Entonces empiezo por celebrar lo positivo de que tengamos alguna Política del Litio; aunque no sea la mejor, terminó la inmovilidad que ha tenido paralizado el aumento de nuestra producción por demasiado tiempo. Celebro además que el dogmatismo estatista anticuado del actual Gobierno bajó un escalón, y no sería una sola empresa 100% estatal la única que podría desarrollar el sector a futuro, aparte de las dos actuales que tienen fecha de caducidad cercanas en sus contratos. Y tercero, se asignaron responsabilidades claras a Codelco y Enami para formar nuevas empresas o negociar expansiones con mayoría estatal.
No es la mejor política posible, pero es un paso. Habiendo hecho ese progreso, propongo dar otro paso: que se hagan además licitaciones abiertas a otras compañías para explotar los demás salares que tiene Chile. Argentina tiene distintos proyectos en cuatro salares sólo con empresas chinas. Esto se podría hacer aquí a través de Corfo.
Muchas columnas se han escrito ya indicando que Codelco tiene el plato lleno con sus proyectos de inversión actuales. Además, que tiene problemas graves con ellos, porque no ha podido sacarlos adelante a tiempo ni tampoco a los costos presupuestados. Y eso que son inversiones para mantener su propia producción (no aumentarla) y que se trata de lo que sabe producir: cobre. Pero, igual, veamos qué puede hacer en litio. Tiene un competente directorio y un hábil presidente con experiencia en estas lides en los sectores público y privado. Veamos; lo peor es lo que se deja de hacer, pudiéndose probar. Menos dogmatismo y más acción, probando por un tiempo limitado.
Porque ¿qué razón hay para que se exploten sólo dos salares habiendo muchos más con grandes reservas de litio? Si en algo todos los especialistas, observadores y comentaristas están de acuerdo es que lo más importante es aprovechar los buenos precios y alta demanda de ahora y los próximos años cercanos.
De aquí a que salga la ley de la nueva Empresa Nacional del Litio (ENALI), y que además encuentre socio y empiece a operar, puede pasar tanto tiempo que ya el litio llegue ser como el salitre en la década del 30, cuando las salitreras quedaron abandonadas por la aparición de sustitutos.
Dicho lo anterior, no se vaya a creer que estimo adecuado para Chile crear una sociedad estatal para explotarlo, ni tampoco exigir que el Estado de Chile controle más del 50% del capital de cada empresa productora. Sólo he dicho que más grave es seguir perdiendo tiempo; “lo mejor es enemigo de lo bueno”, dice el refrán.
No sacamos nada con seguir discutiendo en abstracto o basado en estudios y teorías, lejanas o recientes (desde Marx hasta Friedman), si es bueno o malo que el Estado pretenda controlar o ser mayoritario en las empresas que pueden producir litio en Chile. Ya que eso es lo establecido por ahora, probemos. ¿Cómo? Con Corfo licitando varios y distintos paquetes de Derechos de Explotación en múltiples salares. Pongamos plazos para presentar ofertas y rangos de plazos mínimos para iniciar la producción, con la tasa de impuesto a la renta y otras condiciones predefinidas por unos 15 a 25 años. Con contratos que tengan desde el inicio estipuladas las multas y condiciones de caducidad si los ganadores de la licitación no cumplen. E invitemos a los inversionistas a hacer ofertas por los derechos o sus arriendos (la renta para el Estado o el país) y “que gane el más mejol”, como dijo alguien. Gana simplemente el que ofrezca la renta anual más alta, medida en su valor presente por el período ofertado.
Hacer este tipo de licitaciones es algo habitual en el mundo de las empresas, inversiones y finanzas. Hay entidades, organizaciones y empresas que hacen regularmente licitaciones análogas, desde Bancos de Inversión privados hasta la Dirección de Concesiones del MOP en Chile. La Corfo no tiene ni que contar con personal propio para hacer esas licitaciones: puede subcontratar ese trabajo pagando un fee. Los precios por esos servicios se mueven entre rangos bien conocidos. Y hay metodologías bastante standard para realizar esos procesos: precalificaciones, road shows, etc. Chile fue pionero en eso en América Latina (y en el mundo), con las concesiones de obras públicas. Es que ya se nos ha olvidado con el país estancado por tanto tiempo…
En síntesis, suspendamos las discusiones generales, aceptemos lo que hay hoy como política, y avancemos en lo concreto, pero rápido.
