Ser incapaz significa carecer de la capacidad, habilidad, talento o competencia para realizar ciertas acciones o cumplir con ciertas responsabilidades. Después de 15 meses de gestión, la incapacidad de este gobierno para conducir el país es cada día más notoria y preocupante.
La grave situación ocurrida en la gestión de salud, es una clara demostración de la falta de competencia para manejar una crisis sanitaria como la actual del virus sincicial, que entre otras cosas le costó la vida a una niñita de 2 años en San Antonio. Lo peor fue que no intentaron siquiera llamar a Clínica Las Condes, que disponía de una cama crítica pediátrica y la excusa para no haberlo hecho fue una falsedad, como que la Contraloría no permitía hacerlo, provocando el desmentido de ese organismo.
Sin embargo, si hubiese sido verdad lo de la Contraloría, ¿no hubiera sido lo lógico exponerse a una sanción por salvarle la vida a esa menor o a quien sea lo hubiera necesitado, habiendo existido de hecho la posibilidad de lograrlo?
¿Acaso este gobierno no pretende que sea el Estado el único prestador de Salud para todos los chilenos? ¿Se imaginan lo que puede llegar a suceder si logran su objetivo de terminar con las Isapres y aumentar en 3,5MM de personas los servicios de Salud del país?
La crisis de la salud, de la educación, de la economía, de las Isapres, de orden y seguridad, de terrorismo en el sur, nos habla de un gobierno incapaz; de un gobierno que en su ethos está refundar el país y no acepta no poder hacerlo porque la ciudadanía se lo impide en las urnas; de un gobierno que está preocupado del clítoris, porque lo considera absurdamente un problema de salud pública y no de conseguir las camas críticas pediátricas para evitar que mueran niños porque no hay donde atenderlos; de un gobierno preocupado de alfabetizar sexualmente a niñitos y niñitas de kindergarten y no del grave problema educacional que nos afecta, con un Simce que nos habla de un retroceso de 10 años y que si no se enmienda el camino, el futuro de Chile, sus niños, estará amenazado.
Y como si esto fuera poco, en la semana que termina un nuevo grupo terrorista hace su debut en el país. Es el auto proclamado Movimiento 18 de octubre, quienes se adjudicaron los tres ataques con explosivos de esta semana que termina, en la Región del Ñuble, del Bíobío y de Valparaíso.
Este movimiento no solo es violento, sino que pretende hacerse conocido. De hecho, envió una proclama a la agencia de noticias ANSA donde expusieron sus intenciones, en un lenguaje muy de ultraizquierda, llamando, entre otras cosas, a volver a organizarse en las poblaciones, en las coordinadoras medioambientales, en los sindicatos, en las federaciones estudiantiles y en la academia, para “volver a disputar los principios que hicieron estallar la rabia aquel 18 de octubre».
Esto que sin duda es motivo de gran preocupación, no debería sorprendernos, pues cuando la violencia del 18-O fue amparada por toda la izquierda, jugando a cambiar el gobierno del Presidente Piñera, como lo pedía Tellier, no repararon en lo que implicaba aceptar ésta como arma política y por eso, hoy estamos pagando las consecuencias de su irresponsabilidad.
Mientras tanto, el Presidente en el cuarto aniversario de Convergencia Social, su partido, dirigiéndose a sus “compañeros y compañeras” los llamó a rebelarse, “porque la rebeldía es parte de ser militantes de un partido de izquierda, pero también del gobierno”, porque quiere cambiar la sociedad haciendo cambios estructurales y no administrando lo que hay, motivándolos a ir al territorio porque desde La Moneda y desde los Ministerios, no se ve la realidad completa.
Lo que sería importante es que el Presidente explicara en qué consiste su llamado a la rebeldía y cómo espera que se traduzca, porque hay muchas formas de expresar rebeldía; desde la música que se escucha, la ropa que se usa, el lenguaje que se habla, pero también mediante la violencia, como la que está practicando el Movimiento 18 de octubre.
Si a eso le sumamos el intento de secuestro el miércoles pasado a la secretaria de Revolución Democrática Araceli Farías en el barrio Lastarria, estamos en una situación extremadamente delicada, que en lugar de mejorar va de mal en peor.
En resumen, estos hechos lo confirman… estamos en manos de un gobierno incapaz.
