Faltan sólo meses para que el país decida quién gobernará los destinos del país los próximos cuatro años. Hasta hace muy poco tiempo atrás, se creía inevitable que la candidata Evelyn Matthei sería la ganadora de la elección presidencial, pues no sólo todas las encuestas así lo corroboraban, sino que, desde la misma izquierda, eso se consideraba casi un hecho.

Pero, después de la aprobación de la reforma previsional, esa certidumbre ya no es tal, a pesar de lo que dicen todos los estudios. La razón de esto no está en el fortalecimiento de la izquierda o del gobierno, sino en una odiosa confrontación al interior de la derecha, que, de no solucionarse razonablemente, puede terminar en una dura derrota electoral, con lo cual el futuro de Chile estaría en riesgo de ver incrementado el deterioro económico-social a que este gobierno lo ha conducido.

Por un momento imaginemos que la izquierda consiga convencer a la ex Presidenta Bachelet ser su candidata presidencial con el apoyo desde la DC hasta el PC. Partiría ella con el 30% inquebrantable que Boric tiene en las encuestas, sin importar lo que haga o diga, lo que le bastaría para pasar a segunda vuelta. En cambio, en la derecha, como están las cosas, podría existir una competencia entre Evelyn Matthei, José Antonio Kast, Johannes Kaiser, tal vez el exalcalde Carter y no se puede excluir la intención del Rojo Edwards de ser candidato.

 O sea, se podría enfrentar una elección entre un candidato de la izquierda vs cuatro o cinco de la derecha. Lo más probable es que Evelyn Matthei sea la que pase a segunda vuelta, pero la gran pregunta es, si los perdedores estarán dispuestos a apoyarla pensando en Chile y no siendo los perros del hortelano, que si no son ellos los ganadores, que gane la izquierda.

La soberbia y la arrogancia son muy malas consejeras, pero lamentablemente están presentes en esta lucha fratricida en la derecha. Hay quienes se creen los únicos capaces de sacar a Chile del marasmo en que está, por lo que no se muestra disposición alguna a llegar a una coordinación que permita un gran triunfo electoral, donde estén representadas todas las ideas que permitan volver a hacer de Chile un país en curso al desarrollo.

Como ciudadanos espectadores de lo que está ocurriendo en la derecha, nos parece de una infinita irresponsabilidad que, a partir de la aprobación de la reforma previsional, se haya desatado una verdadera guerra de agresiones y descalificaciones verbales entre quienes tienen la enorme responsabilidad de transmitirle al país que tienen vocación de mayoría, que tienen vocación de llegar al poder para cambiar el rumbo en que el actual gobierno está llevando al país. Lo que han demostrado hasta ahora, es que lo que más les importa a algunos es lograr la hegemonía sectorial en lugar de lograr llegar al poder, sin considerar el costo para Chile.

Es muy triste además observar que esta encarnizada lucha entre facciones de la derecha se esté traspasando a los electores, habiendo quienes manifiestan que preferirían que gane la izquierda antes que un candidato que no sea el suyo.

¿Se darán cuenta del daño irreversible en 40 años al menos de tener otro gobierno del FA con el PC a cargo de la economía, las finanzas públicas, de la permisología, del crecimiento, de la educación, de la salud, de las relaciones internacionales, del desarrollo de nuestro país? ¿Estarán pensando en el país que estarían dejando a las futuras generaciones si no logran dejar de lado un egocentrismo partidario que impida apoyar a quien pase a una segunda vuelta electoral y coordinar las parlamentarias?

Febrero es el mes en que la mayoría de los chilenos salimos de vacaciones. Debiera ser el tiempo que los dirigentes, parlamentarios y militantes de los partidos políticos de derecha enfríen sus ánimos divisionales y se pongan a pensar en cómo lograr derrotar a la izquierda y lograr una mayoría parlamentaria para darle gobernabilidad a Chile.

De nosotros los ciudadanos depende que así sea, exigiéndoles a los políticos y a todos quienes tengan la responsabilidad de dirigir nuestros destinos, que terminen las recriminaciones y se pongan a trabajar pensando primero en Chile y después en sus legítimos intereses partidistas.

Es de esperar que la fratricida división de la derecha por la reforma previsional sea el único gran triunfo político del Gobierno y el único que la izquierda pueda celebrar. Es lo que esperamos una gran mayoría de chilenos.

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4 Comments

  1. 100 % de acuerdo contigo Jaime …. Es increíble esa ceguera producto de la arrogancia que no les deja ver lo a todas luces evidente …. Esperemos que no haya que decirles «se los dijimos», porque ese desastre no se merece Chile ….

  2. Tal cual yo soy de derecha y me molesta cómo se han manejado tienen que entender que tienen que estar unidos sino vamos directo a precipicio

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