El 10 de enero pasado, en una reunión con invitados de diversos sectores donde presentó la reforma a la tramitación de los permisos sectoriales, el Presidente se refirió a quienes proyectaban un año sin crecimiento, diciéndoles: “Esperaría que a partir de los datos macroeconómicos del último tiempo que hemos tenido, ojalá quienes fueron agoreros de la catástrofe reconocieran que estuvieron equivocados”, continuando con un “seguramente no lo van a hacer, pero al menos que reconozcan que en Chile hoy hay condiciones para estar mejor y despegar”. Lamentablemente para Chile, el equivocado fue él.
Y el ministro Marcel no fue menos, pues cuando se conoció en diciembre la positiva cifra de 1,2% de crecimiento en noviembre se aventuró a decir que estaba prácticamente asegurado que se cerraría el año 2023 con una cifra positiva. La realidad conocida el jueves pasado: -1% el Imacec de diciembre y -0.2% de decrecimiento en 2023.
Al comenzar el receso legislativo, podemos decir que terminó el segundo año del mandato de Boric, por lo que tenemos que preguntarnos qué ha hecho este gobierno para que la economía tuviera un mejor resultado que el que tuvo. La verdad es que ha sido un año más perdido y lo único que pretende el Gobierno es conseguir más impuestos y que se apruebe una muy mala reforma previsional, pero no mucho más.
Las cifras no solo de crecimiento fueron negativas, sino que también las del desempleo, pues sigue en aumento. En el trimestre septiembre-noviembre 2023, el desempleo alcanzó un 8,7%, completando 13 meses de alza continua. Y en la Región Metropolitana, el porcentaje de desempleados es aún mayor, alcanzando un 9,7%, lo que es un claro reflejo que la economía obviamente no está funcionando como lo hacía en aquellos tiempos tan criticados por los que hoy gobiernan.
Y hoy, al mando del país, Chile no avanza, retrocede. Se ha empobrecido la población y ante el aumento de la fuerza de trabajo tanto femenina como masculina, la economía no ha sido capaz de absorberla, siendo una de las principales causas del incremento de la cesantía.
Un claro ejemplo de retroceso es el sector Construcción -gran absorbedor y creador de mano de obra- que a julio de 2023 comunicaba que los permisos de edificación estaban en su nivel más bajo desde que había registros. Y a fines de enero de este año, se dio a conocer que los permisos de obras para viviendas cayeron a la menor cifra en 32 años, y desde la CChC se señaló que la inversión seguiría con cifras negativas y la actividad se mantendría deprimida, por lo que no se crearían 140.000 puestos de trabajo que se necesitan para que la industria esté al nivel de su potencial. En los dos últimos años, el número de viviendas autorizadas a nivel nacional bajó de 146.370 en 2021 a 117.950 en 2022 y a una escasa cifra de 85.096 en 2023.
La pregunta de fondo es ¿no será esto una muestra que están intentando imponer su programa?
Boric en la Fiesta de los Abrazos del PC, de enero de este año, dijo en su discurso: “Quiero agradecerles hoy día acá la lealtad, y el compromiso”. Siguió diciendo “acá no nos vamos a olvidar que llegamos al Gobierno para hacer cambios profundos y esa fuerza que se siente en este espacio la necesitamos permanentemente”. Terminó haciendo un llamado “a la alianza de Gobierno a que trabajemos con más unidad para sacar adelante nuestro programa y por sobre todo las necesidades de los chilenos y chilenas”.
El programa tenía como meta enterrar al neoliberalismo, terminar con el extractivismo y un N gigante de medidas para refundar Chile. ¿Acaso la reforma de pensiones no tenía como principal propósito acceder al botín de los casi US$200.000MM depositados por las AFP? Y en el caso de la inmigración, ¿no fueron partidarios de que entraran todos los quisieran a Chile, sin papeles de ninguna especie y ahora estamos sufriendo las consecuencias de esa decisión? Y en salud, ¿no quieren que quiebren las Isapres?, ¿y en educación, acaso no destruyeron los colegios emblemáticos y hoy el sistema educacional es un desastre?
Bueno, los resultados de este Gobierno están a la vista. ¿Cambiará Boric en los próximos seis meses, tiempo límite para generar virtuosismo y lograr que el país vuelva a caminar por la senda del desarrollo? ¿Estará en su mente que Chile vuelva a crecer en base al modelo más exitoso de nuestra historia o seguirá intentando cavar su tumba, como pretendía?
Solo él sabe la respuesta, pero lo que está claro es que, a partir de octubre, comienza un nuevo período electoral que terminará en 2025 con la elección presidencial y por ende, a su gobierno le queda muy poco tiempo para enderezar el rumbo; o mejor dicho, para señalar un rumbo, porque hasta el momento, navegamos a la deriva.

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Excelente columna. Yo diría, donde dice «fue» léase «es». Ahí está el problema y, como dicen los siúticos, «no es menor».