Las declaraciones destempladas que dan cuenta de su radicalidad y extremismo han sido una constante en estos cuatro años de gobierno de Gabriel Boric. A menudo, ha demostrado su incapacidad para entender que el Presidente debe gobernar desde la razón y no desde el corazón.

A menos de dos meses de dejar el cargo, Boric nuevamente realiza declaraciones impropias para un Presidente de la República. Varios días después de que se conociera el veredicto en el juicio a Claudio Crespo, sin que se pueda alegar como atenuante una posible sorpresa ante un fallo judicial recién emitido, Boric ha declarado su rechazo al fallo y ha insistido que él, en tanto Presidente de la República, “tiene el deber de hablar desde los principios y desde el corazón, y decir que en este caso debe haber justicia”.

Las repetidas reacciones de frustración y molestia de Boric ante el veredicto de absolución contra Crespo, por el delito de apremios ilegítimos con lesiones graves que resultaron en la pérdida de visión del estudiante Gustavo Gatica, reflejan que el Presidente sigue actuando como un líder estudiantil que prefiere hablarle sólo a su base más dura. En vez de actuar como Presidente de la República que defiende la legitimidad y autonomía de las instituciones y el estado de derecho, Boric opta por su inclinación natural a ser el rebelde que expresa su descontento y malestar porque la justicia no dio el veredicto que él esperaba.

Para él, presumiblemente, hacer justicia supone que haya un castigo para Crespo. En palabras de Boric, “si se establece que una persona le quitó los ojos a otra, no puede haber impunidad”. Pese a haber estudiado Derecho, aunque nunca se tituló de abogado ni aprobó el examen de grado, Boric parece no saber que existe el concepto de legítima defensa. Una persona puede quitarle la vida a otra en legítima defensa. Pese a causar la muerte de alguien más, ni esa persona recibe castigo ni la sociedad considera que hubo impunidad. Al declarar que él cree que hay impunidad, Boric no sólo demuestra desconocer principios básicos del derecho, sino que además tácitamente cuestiona el veredicto al que llegaron de forma unánime tres jueces de la república.

Es cierto que cualquier ciudadano tiene derecho a formarse su propia opinión sobre lo que ocurrió ese día y sobre las responsabilidades que le caben a Crespo. Pero la justicia estableció que el entonces estudiante -y ahora diputado electo por el Partido Comunista-Gustavo Gatica había participado de los ataques contra Carabineros. Cualquier ciudadano puede considerar que no merece reproche atacar a piedrazos a Carabineros. A su vez, la gran mayoría de los chilenos comprensiblemente puede rechazar esa actitud que legitima la violencia contra la policía. Pero el Presidente de la República no se puede dar el gustito de comentar el fallo del juicio que terminó con la absolución de Crespo sin condenar deicidamente los actos de violencia contra Carabineros. Al omitir una condena a los actos de violencia contra Carabineros en los que había participado Gustavo Gatica -como quedó acreditado en el juicio- Boric simbólicamente vuelve a ser el mismo rebelde diputado que orgullosamente llevaba en su computador una calcomanía del «perro matapacos», el símbolo de la normalización de la violencia contra Carabineros que se popularizó entre los defensores del mal llamado estallido social a fines de 2019. 

Esta no es la primera vez que deja en claro que prefiere estar del lado de los que usan la violencia contra Carabineros que del lado que defiende las instituciones y el estado de derecho. El 16 de octubre de 2022, conmemorando el estallido social, Boric declaró que “el control policial de esos meses sobrepasó los límites de lo aceptable, hubo muertos, hubo abusos sexuales, hubo mutilaciones oculares y eso no puede quedar impune, y no se puede volver repetir”. Al dar por cierta una acusación que jamás fue sancionada por la justicia, el Mandatario se sumó a las voces que atribuyeron culpabilidades que sólo pueden ser establecidas por el sistema judicial. En diciembre de 2022, Boric indultó a delincuentes con amplio prontuario alegando que se trataba de personas que luchaban por la causa de la justicia social. El gobierno también concedió pensiones de gracia a personas que habían sido detenidas o condenadas por hechos de violencia contra la policía. Varios de esos indultados han sido detenidos después como autores de delitos comunes.

La vergonzosa reacción del Presidente Boric ante el veredicto en el juicio contra el ex carabinero Claudio Crespo, que ya lleva varios días de declaraciones destempladas, no sólo son impropias para un Presidente de la República. Además, como bien dice el propio Boric, nos muestran dónde está realmente su corazón. Boric está más del lado de quienes atacan a piedrazos a Carabineros que de los ciudadanos de bien que quieren que Carabineros pueda hacer adecuadamente su tarea de asegurar el orden público y no verse obligado a usar sus armas en legítima defensa.

Sociólogo, cientista político y académico UDP.

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3 Comments

  1. Aquí se demuestra que el CI del presidente es bajísimo. Ojala todo Chile se de cuenta de la barbaridad que cometió al elegir un presidente de esta calaña. Kast tiene que auditar y hacer saber a todo el pueblo las barbaridades que hizo el PC -FA-PS- SD.

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