(AGENCIA UNO) Credit: FRANCISCO PAREDES

El secuestro del exmilitar venezolano Ronald Ojeda el jueves 22 de febrero causó alarma, incredulidad e indignación en la ciudadanía. Cinco días después, el martes 27, hubo un atentado incendiario contra un hotel en Limache con daño total; el miércoles 28  muere a balazos en su casa un niño de 13 años que intentó defender a su madre de la balacera; el jueves 29 se encuentra un cuerpo sin vida de un hombre en Lo Espejo, con heridas cortopunzantes en su rostro. Ese mismo día, una niña de 7 años resultó herida de un balazo en una pierna, compartiendo con su familia en una cancha de fútbol en la comuna de Pedro Aguirre Cerda y el viernes 1 de marzo en la madrugada quemaron un predio forestal de 100 hectáreas en Traiguén.

Lamentablemente, ese mismo viernes en la noche, se confirmó que el cuerpo encontrado en Maipú, a 1.40 m de profundidad, en una maleta y tapado con cemento, era el del desaparecido Teniente (r) Ronald Ojeda. Hay un venezolano de 17 años detenido, están identificados otros dos sujetos y se dice entonces que este hallazgo debilita el móvil político de este plagio. 

Personalmente creo que excluir tempranamente el móvil político es ilusorio, porque creo muy factible que este crimen haya sido por encargo y por motivos políticos, con la intención de capturar y tal vez eliminar a Ronald Ojeda por haberse escapado de Ramo Verde y transformarse en decidido disidente de la dictadura de Maduro, además de enviar una clara señal al resto de los militares que siguen vivos, de que están en la mira.

Si fue el Tren de Aragua u otra organización criminal, es inverosímil pensar que Ronald Ojeda fuera elegido al azar y que esa sofisticada operación de secuestro y posterior intento de hacerlo desaparecer, la ideó un jovencito de 17 años. Como bien se sabe, estas bandas actúan por dinero, ya sea extorsionando, robando, narco traficando, secuestrando por un rescate, etc. 

Entonces, si en este caso era imposible obtener dinero alguno por su liberación, ¿para qué plagiar a Ronald Ojeda, matarlo y arriesgarse a ser capturados y apresados? Aquí hubo inteligencia, gran apoyo material y conocimiento profundo de la víctima, lo que denota que hubo una organización detrás del plagio. ¿Habrá fallado parte de la operación y eso obligó a los raptores a terminar con su vida?

Si bien se logró dilucidar lo ocurrido con el exmilitar venezolano, el Gobierno no puede sentirse ni aliviado ni satisfecho con lo obrado, pues a Ronald Ojeda el Estado le falló gravemente, ya que se le concedió asilo contra la persecución política del régimen bolivariano y tenía estatus de refugiado. ¿Cómo queda entonces  la imagen del país ante el mundo? ¿Cuán tranquilos estarán los otros refugiados, e.g. los atletas cubanos que solicitaron asilo? Y a los otros exmilitares venezolanos refugiados acá, ¿qué les dirá el gobierno cuando pregunten cuál es la protección que les brinda ser asilados?  

Sería inaceptable que nuestra promesa de ser el asilo contra la opresión se convirtiera en el asilo para la desaparición.

El problema de todo esto es que Chile carece de una institucionalidad dedicada a la seguridad nacional. Para la izquierda eso es anatema, además piensa que inteligencia es sinónimo de represión, y quienes hoy gobiernan incluido el Presidente, votaron en contra del proyecto del anterior gobierno que modernizaba el sistema de inteligencia y no se ve que exista la decisión de cambiar dicho status en el corto plazo. Entonces, cuando el Presidente cita al COSENA y este organismo no tiene un sistema de inteligencia a su disposición y tampoco existe la figura del asesor de seguridad nacional, es como ir al médico a pedirle una receta sin aportarle los exámenes que le permitan diagnosticar el mal, para luego prescribirle al paciente lo que necesita. 

Lamentablemente todo lo ocurrido estas últimas semanas no representan hechos aislados de excepcional ocurrencia en nuestro país, sino que ya están pasando a ser noticias habituales, y lo trágico es que nos estamos acostumbrando a que los homicidios, muertes y baleos de niños, portonazos, balaceras en los barrios, secuestros extorsivos, entierros narcos, atentados terroristas en el sur, formen parte de la cotidianeidad, como si fuera algo normal a lo que nos tenemos que acostumbrar. 

Pero si frente al terrorismo en la macrozona, los agricultores están recurriendo a realizar verdaderas zanjas delante de sus predios, para evitar las usurpaciones de sus terrenos, angustiados ante la inoperancia del Estado. Y para qué hablar de la justicia garantista que deja libre a delincuentes o les permite contactarse con el exterior de las cárceles de alta seguridad como si eso fuera trivial.

Mientras todo esto ocurre, pareciera que el Gobierno no sabe qué hacer, pues no basta con tramitar leyes si no hay gestión. Solo se escuchan duros discursos rechazando la violencia, pero no mucho más, con lo cual es necesario preguntarnos cuando se nos devolverá la tranquilidad, el vivir seguros, sin temor de ser asaltados, de sufrir un portonazo, o ser víctimas de un secuestro.

Hasta ahora, no se tiene respuesta. 

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1 Comment

  1. Concuerdo con que, hasta ahora, no existe respuesta contra la violencia que nos abruma. También con las causas que se mencionan y en la pregunta que se formula: ¿con qué propósito montar toda una operación para secuestrar y asesinar a una persona sin pedir algo a cambio? ¿Sólo para atemorizar a otros? Quizás ahí esté la clave de este delito que a todos debiera indignarnos.

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