¿Es bueno para el país condonar los pagos de los Créditos Universitarios o CAE?

Todavía una parte de los ciudadanos chilenos considera que esos préstamos se deberían simplemente dejar sin efecto. Un 25% según la última encuesta Panel Ciudadano de la UDD. Pero cada día son más quienes se oponen: un 65% según la misma fuente. No obstante lo anterior, el gobierno insiste en su idea de condonar y vuelve a prometer proyecto de ley para fines de año. ¿Cuáles son los argumentos de unos y otros? ¿En qué se basa el gobierno para insistir?

El argumento principal tiende a ser que la educación es un derecho social. Otro tiende a ser que fue establecido en el programa de Gobierno de Boric y por eso se debe cumplir, aunque tenga poco apoyo. Aquí me propongo explicar que esos son argumentos muy débiles, que hay motivos más fuertes para hacer lo contrario y, además, que se oculta el principal motivo por el cual Boric y el gobierno insisten en esta mala política pública. Veamos.

Primero, educarse se ha transformado en un derecho, pero estamos todavía en un proceso de lograr que lo goce toda la población. Entonces cabe preguntarse, ¿son acaso las personas que llegan a la educación superior los que más y primero necesitan apoyo para gozar plenamente de ese derecho? ¿No serán acaso familias y personas de mayor pobreza en muchas poblaciones que no tienen acceso a sala cunas, parvulario o, incluso, educación inicial? Si esto último es así, la condonación está agudizando una injusticia social grave al destinarse todavía más recursos a educación superior que inicial. Además, muchos estudios demuestran que las personas con baja estimulación o cuidado a edades tempranas (antes de los cinco años) se ven perjudicadas para toda la vida. No ocurre igual con el que no puede ir a la universidad. Se agrava ese perjuicio al agregar que por falta de acceso a educación preescolar las madres más pobres no pueden lograr empleos remunerados.

Señalo lo anterior para enfatizar que se debe evitar condonar el CAE no sólo por un motivo presuntamente “economicista” de que quien completa la universidad eleva sus ingresos y por lo tanto normalmente tiene los recursos para pagar el crédito. Es más que eso. En esto de condonar el CAE se está tocando un tema ético y generando también una injusticia social no menor. Es oportuno recordarlo ahora que jóvenes del Frente Amplio aparecen hablando de “batallas culturales”. Son estas inconsistencias las que llevan a perderlas.

En cuanto a que la condonación fue una promesa del programa, eso no lo hace motivo para cumplirla. Precisamente porque fue una promesa irresponsable y demagógica. Puede ser que para algunos fuera ignorancia de los costos y consecuencias de la medida. Pero para otros seguramente fue claramente una forma conscientemente engañosa de ganar votos en un segmento muy grande de los electores jóvenes afines al actual gobierno. Tenemos que hablar con franqueza.

Los estudiantes en general y universitarios en particular son un grupo con intereses precisos y homogéneos. Igual como los tienen dueños de grandes empresas. Era muy tentador para el Frente Amplio en las elecciones presidenciales del 2021 ofrecerle condonar el CAE para atraer el voto de esa enorme masa de votantes con quienes ya eran afines. Seguro que no lo dudaron un instante, y menos deben haber pensado en estudiar bien qué costos y consecuencias podría tener esa política. En ese momento había que ganar la elección; punto. Y eran muchos votos: 752.000 ya deudores para ser precisos, más unos 270.000 estudiantes cursando estudios que ya habían solicitado el CAE pero no empezaban a pagar. Total: 1 millón 22 mil personas y votos. Serían más de la mitad de los 1.814.000 con que Boric pasó a segunda vuelta en esa elección.

Tengo esto muy presente, porque colaboré en el equipo que elaboró el programa presidencial de otro candidato que compitió en esa elección. Este otro candidato quería condonar y nos pidió considerar esa opción. Tuvimos intensas discusiones internas entre eso y sólo algunas reformas al actual sistema CAE, que las necesita. Me opuse entonces a la condonación. Hoy estoy arrepentido de no haber considerado algunas reformas parciales más audaces para no haberle dado esa ventaja publicitaria y demagógica tan grande a Boric.

Me deja pensando muchas cosas esta experiencia de la relación entre la política, con su necesidad de ganar elecciones, y la responsabilidad de gobernar y proponer medidas técnicas que resguarden el bien común o el beneficio de las grandes mayorías. Porque, ¿dónde está el límite ético de hacer promesas de campaña con muy elevados costos para favorecer considerablemente a ciertos grupos con dineros que no son propios sino que salen de los bolsillos de ciudadanos mucho más necesitados?

Se informó estos días por la Dipres que el Fisco tuvo que gastar 300 millones de dólares el año pasado en cubrir los avales de los egresados que no pagaron el CAE. Esa es plata del IVA que pagaron los pobres en las poblaciones, que el Fisco usó para hacerse cargo de la deuda que no pagó alguien que está ganando millones mensuales como profesional gracias al título que obtuvo con el CAE. ¿No podría acaso considerarse como un tipo de corrupción ganar elecciones ofreciendo un gran beneficio a ciertas personas con promesas poco estudiadas y sopesadas? ¿No tendrá esto semejanzas con las platas entregadas sin control a fundaciones vinculadas a partidos políticos para trabajar en campamentos en campañas para candidatos del mismo partido?

Va a ser difícil corregir el daño ya hecho por el incentivo a no pagar con los anuncios de condonación. Pero todavía se puede hacer algo con una declaración categórica del Presidente de que no habrá condonación universal. Y podría establecerse el pago automático de los deudores CAE ligándolo a los impuestos y administrado por el SII cuando los ingresos superan cierto umbral. Es cosa de ética, justicia y responsabilidad.

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