Manuel José Ossandón, presidente del Senado, se declara de derecha y que su candidata es Evelyn Matthei. Sin embargo, lo que su candidata ha pedido pública y reiteradamente es unidad, algo a lo que justamente el senador Ossandón no estuvo dispuesto y optó por asegurarse la presidencia con los votos del PC, el PS, el FA, y la ayuda de infaltables díscolos de CHV y oh, sorpresa, el voto de la senadora Aravena del Partido Republicano y del ex Republicano Rojo Edwards, quien también quiere estar en la papeleta presidencial de noviembre.

Lo que genera esta elección es incertidumbre. Si la oposición tenía los votos necesarios para elegir la mesa, pero quien ganó no estuvo dispuesto a apoyar a quienes eran los candidatos acordados para asumir la presidencia y vicepresidencia -pues privilegió su ambición de obtener la testera-, cabe preguntarnos cómo asegurar la mayoría en el Congreso para que el futuro gobierno tenga alguna posibilidad de brindarle gobernabilidad al país.

Si existen parlamentarios como el senador Ossandón que velan antes que nada por sus propios intereses y después se dedican a dar explicaciones para justificar su actuar, recurriendo a descalificar a sus pares de coalición por haber elegido al entonces senador Elizalde el día que Gabriel Boric dio inicio a su mandato, aduciendo que ellos quebraron a la derecha, y enseguida comentando que el senador Felipe Kast lo humilló en el anterior proceso eleccionario del Senado -con lo cual quedó libre de votar por él- me parece que es no estar a la altura del cargo. 

La revelación que hizo sobre la humillación a que lo habría sometido el senador Kast da cuenta que esta elección se trató de gustitos personales para demostrarle a Felipe Kast quién era “el más mejor” como lo declaró antes de la elección e impedir que fuera él el elegido, aunque eso implicara pactar con la izquierda.

Además, al expresar “¿hasta cuándo la derecha económica es la que maneja esto? eso no debe ser”, permite entender por qué toda la izquierda sin excepción optara por él y resultara electo, para satisfacción del Presidente Boric. Pero ante esa aseveración, sería necesario que explicara por qué pertenece a RN, si tanto le molesta que pretendan gobernar los partidarios del libre mercado, de reducir el papel del Estado en la economía, de la libertad de emprender, de la propiedad e iniciativa privada y de generar riqueza que conduzca a Chile a ser un país desarrollado, como es el caso de su partido político.

Quién se explica se complica dice el dicho. Las explicaciones para justificar su actuar dan cuentan que se trata de un “llanero solitario” como él mismo se calificó, que no está dispuesto a jugar en equipo. Las heridas producidas no serán fáciles de curar, si es que se logra eso algún día, y sólo queda saber si su presidencia la ejercerá como parlamentario oficialista o como uno de oposición, pues a pesar de que él dice que no dio nada a cambio de los votos, el hecho que el senador Lagos Weber sea el vicepresidente nos dice que algo tuvo que cederle a la izquierda.

Decíamos al inicio de esta columna que la forma en que Ossandón consiguió la presidencia genera incertidumbre, la que no sólo se instala en la próxima elección parlamentaria sino también en la presidencial, porque al exponer públicamente una conversación con Evelyn Matthei sobre su intención de competir por la presidencia del Senado, logró que el Gobierno se lanzara en picada en contra de ella, aduciendo que no tenía capacidad para ordenar sus propias huestes y, por lo tanto, menos tendría para gobernar el país.

Esto demuestra el por qué la izquierda apoyó a Ossandón, pues le permitiría criticar a la candidata mejor posicionada para ganar la elección presidencial, siendo finalmente el actual presidente del Senado instrumental para el propósito de fondo del actual gobierno, cual es atacar a Matthei para tratar de debilitarla frente al electorado y así intentar mantenerse en el poder ganando la elección de noviembre. 

La ambición rompe el saco, dice el refrán popular. En este caso quedó demostrado lo asertivo de aquello, al romperse un acuerdo para elegir la mesa del Senado habiendo contado la oposición con todos los votos para estar hoy celebrando.

Cuando la ambición es más fuerte, los valores, principios, lealtades y el animus societatis se olvidan, las justificaciones aumentan la falta y las consecuencias de los actos no se miden ni importan. Es lo que ocurrió en el Senado.

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5 Comments

  1. La verdad es que de un tiempo a esta parte, al Senador OSSANDON me cuesta creer si es o no de RN.

  2. Supongo que cdo le toque presentarse a la reelección como senador, RN no lo apoyará, e irá apoyado por el Frente Amplio, Socialistas y Comunistas!!
    Alfonso Duval D.

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