generales

En lo que ya es una tendencia a nivel de municipalidades y en la empresa privada, los tres principales candidatos de derecha están incorporando a generales de Ejército y de Carabineros en retiro en sus comandos, y de seguro luego aparece más de un almirante. No es de extrañar que esto suceda debido a los problemas de seguridad pública que estamos experimentando, cosa que los programas de gobierno capturan en sus contenidos, los que obviamente producto de gravedad e importancia, requieren de expertos en las materias para su correcta implementación y ejecución, algo que se puede encontrar abundantemente en las filas de los oficiales generales y superiores en retiro.

Puede que estas incorporaciones a algunos les llame la atención o les parezcan poco apropiadas, pero los generales y almirantes en retiro tienen libertad de acción en política desde que su retiro es efectivo. Dejan de ser uniformados y son para todos los efectos civiles desde el minuto que dejan las filas de sus instituciones, no correspondiendo su incorporación a los distintos comandos a una militarización de la política, ya que como dije antes, son civiles que ya no tienen responsabilidades en las instituciones armadas de Chile, y que los buscan por sus capacidades y experiencias, algo que Chile necesita con urgencia.

Evidentemente siempre existe la tentación de querer usarlos más como rostros que por su experiencia y conocimiento. Al contrario de algunas de las autoridades actuales, un general o un almirante transmite seguridad y confianza a la población, pero no son necesariamente de ADN político, lo que en algún minuto puede producir conflicto con los liderazgos de los comandos que integran, ya que no son vendedores de humo o de ilusiones. Son estrategas, son oficiales de estado mayor o su equivalente en Carabineros.

Si ellos ven que se están prometiendo cosas que no son viables sin presupuesto, o que están fuera de lo que es propio del Estado de Derecho, o para lo cual no existen capacidades lo van a decir y no les importa pasar por poco políticos o pesados. No hay nada más alejado de la ética militar que comprometerse con soluciones que no son viables, que puedan rayar en la ilegalidad, o que puedan colocar a las tropas en riesgos innecesarios. Hay aspectos de la inseguridad pública que requieren de marcos jurídicos que deben proveerse desde el Congreso Nacional, quedando el resto de las soluciones dependientes de los presupuestos, capacidades militares y policiales disponibles.

Los generales y almirantes en retiro no van a comprometer a sus camaradas de armas que están en servicio con soluciones que puedan implicar que terminen en la cárcel. Son los primeros que van a exigir de buenas y lógicas reglas de uso de la fuerza, como también leyes que los protejan o eximan cuando deban emplear la fuerza por instrucciones de la presidencia o simplemente cuando haya que restablecer el Estado de Derecho cuando este se haya perdido.

También esperaría que los generales y almirantes en retiro sean los primeros en no recomendar estados de excepción eternos como los que se dan en la Macrozona Sur, en donde las Fuerzas Armadas más bien parecen espantapájaros que nunca dejarán de cumplir ese rol, que fuerzas que tienen el objetivo de neutralizar o eliminar la insurgencia, el terrorismo y la delincuencia que azota a las provincias de Biobío, Arauco, Cautín y Malleco. Lo mismo esperaría en cuanto a su uso en la frontera norte y noreste, en donde no cumplen roles relevantes aparte de recibir a los que quieren entrar ilegalmente al país.

En el Chile actual sería muy deseable que oficiales generales en retiro no sólo sean rostros y asesores de campaña, sino que ocupen las posiciones de ministro de Defensa Nacional, Seguridad Pública y de asesor de Seguridad Nacional, este último puesto no existe, pero sería altamente recomendable que existiera dada la complejidad multisistémica y multitemática que nos afecta.

Si un candidato presidencial de los que ya ha decidido tener oficiales generales en su equipo quiere anotarse unos puntos más, el indicar que generales y almirantes serán ministros o subsecretarios le aseguro que lo va a lograr. Atrévanse y sean innovadores. La situación es crítica y requiere de profesionales experimentados en la alta dirección. No se van a arrepentir de los resultados que pueden entregar.

Para ir terminando, y esto es para los oficiales generales que se involucren en el tema, asegúrense de formar equipos que incluyan asesores financieros y legales, ya que, si les encargan soluciones a temas de seguridad, tengan a bien ver cómo se financian, y más importante aún, los aspectos legales y jurídicos respectivos. Los civiles van a confiar en lo que ustedes digan a ojos cerrados, por lo que no pueden y no deben fallar. Por todos es sabido que los sucesivos recortes presupuestarios tienen a las Fuerzas Armadas en los huesos, y que estamos muy cortos en policías y gendarmes.

Por último, señores generales y almirantes, hay quienes en el pasado buscaron protegerse a sí mismo, o bien buscaron proteger la democracia como un bien superior, aunque fuera a costa del Estado de Derecho. No corren ningún riesgo si se guían por lo que juramos a la bandera, si protegen a sus soldados y carabineros, y les dan un uso correcto, que sea efectivo y eficiente, de acuerdo con la Constitución, las leyes y reglamentos vigentes.

Los mejores deseos a los que buscan seguir sirviendo a la patria, pero no olviden que no son políticos, y que, aunque estén en retiro, en el fondo siguen siendo militares y policías, y que serán estos últimos los que les rendirán honores el día que se mueran, en sus funerales militares o policiales.

Chilenos, alégrense, 35 años después, los militares y carabineros, con sus generales y almirantes están de regreso y disponibles para ayudar a Chile y los chilenos.

Experto en Defensa y Seguridad Nacional, vicepresidente ejecutivo de AthenaLab y concejal por Las Condes

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5 Comments

  1. Excelente análisis y diagnóstico, felicitaciones, comparto todo lo expresado. Interesante la propuesta de Asesor de Seguridad Nacional, y no es para nada cara.

  2. Una nota semántica: No existen los «generales en retiro» ni los «almirantes en retiro». El grado de los Oficiales Generales se conserva para siempre, al igual que los Obispos y Embajadores.
    En todo caso somos igual «oficiales en retiro» y el análisis es muy correcto. Estoy disponible!

  3. Excelente!! Me parece que seria excelente que siempre el Ministro de Defensa sea un General o un Almirante. No, las vergonzosas últimas experiencias en defensa partiendo con Lagos nombrando a Bachelet en ese cargo de tanta importancia para nuestro país.

  4. ¡Excelente análisis, comparto plenamente lo dicho por el columnista! Nos daría mucha confianza que se hicieran efectivos estos nombramientos por el nuevo presidente que asuma en marzo 2026. ¡Sería un gran punto a favor, tomen nota los candidatos! ¡Atrévase, Sra. Evelyn Matthei, le ayudará enormemente en hacerse creíble y recuperar los puntos perdidos en las encuestas recientes!!!

  5. Algo podrían hacer tales oficiales generales para exigir que los magistrados de los tribunales superiores de justicia no cometan el delito de prevaricación, al fallar contra leyes expresas y vigentes en los procesos judiciales seguidos contra militares y carabineros, tales como la ley de amnistía de 1978, las normas sobre prescripción penal y las causales de eximentes de responsabilidad penal de los artículos 208, 410, 411 y 412 del Código de Justicia Militar, que establecen:
    Art. 208. Será causal eximente de responsabilidad para los militares, el hacer uso de armas cuando no exista otro medio racional de cumplir la consigna recibida.
    Serán, asimismo, causales eximentes de responsabilidad penal para el personal de las Fuerzas Armadas que cumplan funciones de guardadores del orden y seguridad públicos, las establecidas en los artículos 410, 411 y 412 de este Código.
    Art. 410. Además de las exenciones de responsabilidad establecidas será causal eximente de responsabilidad penal para los Carabineros, el hacer uso de sus armas en defensa propia o en la defensa inmediata de un extraño al cual, por razón de su cargo, deban prestar protección o auxilio.
    Art. 411. Estará también exento de responsabilidad penal, el Carabinero que haga uso de sus armas en contra del preso o detenido que huya y no obedezca a las intimaciones de detenerse. Esto no obstante, los Tribunales, según las circunstancias y si éstas demostraren que no había necesidad racional de usar las armas en toda la extensión que aparezca, podrán considerar esta circunstancia como simplemente atenuante de la responsabilidad y rebajar la pena en su virtud en uno, dos o tres grados.
    Art. 412. La disposición del artículo anterior se aplicará también al caso en que el Carabinero haga uso de sus armas en contra de la persona o personas que desobedezcan o traten de desobedecer una orden judicial que dicho Carabinero tenga orden de velar, y después de haberles intimado la obligación de respetarla; como cuando se vigila el cumplimiento del derecho de retención, el de una obligación de no hacer, la forma de distribución de aguas comunes, etc.
    Debemos recordar que prevaricación judicial es la torcida administración de justicia por parte de un juez que, conociendo el derecho, a sabiendas y con la intención de perjudicar a alguien, lo aplica mal o lo deja de aplicar, absolviendo al culpable o culpando al inocente.
    Adolfo Paúl Latorre
    Abogado
    Magíster en ciencia política

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