Golpes y agua fue lo que recibió la Ministra de Ciencias luego de su participación en un evento en la Universidad Austral. De uno y otro lado han comentado lo sucedido y repudiado las acciones violentas. Al menos repudio es lo que requiere ese acto malicioso.
La violencia como método de acción política ha sido ampliamente utilizada y defendida por un sector ideológico durante la historia reciente de Chile. Orden ha sido la propuesta del gobierno, pero, como dijo M.C. Escher, artista neerlandés del siglo XX, “el orden y el caos son cuestión de perspectiva”.
Eso es justamente lo que se requiere. Perspectiva. La violencia estudiantil no sólo son jóvenes reunidos por una causa. Detrás de ellos existen grupos anarquistas que los han instrumentalizado para otros fines y, aprovechándose de la valentía mal entendida de la juventud, generar caos. También, hay un problema de soledad, falta de conexión y de sentido de pertenencia que muchas veces impulsa ataques como el vivido en Calama.
Entonces, el ataque a la ministra es mucho más que un atentado contra una autoridad de gobierno. Detrás de él hay un problema profundo. Las universidades han dejado de ser ese espacio creador de conocimiento que pone al país a la vanguardia de la ciencia y, los colegios ya no son el entorno seguro que forma a las nuevas generaciones de líderes. La solución al problema no pasa por una política educacional distinta, tiene que ver con los jóvenes, con lo que aspiran y cómo creen que pueden alcanzarlo.
La seguridad y el crimen se ha tomado la agenda. Todos los ojos están sobre la ministra Steinert, como si una sola autoridad va a traer el orden que el Presidente prometió en campaña. Esos mismos ojos, son los que necesitan perspectiva. Perspectiva para evaluar la situación, diseñar una respuesta e incorporar esa sensibilidad social única que podrá proponer a esos jóvenes que abrazan el anarquismo una alternativa atractiva que los invite a dejar de destruir para construir.
La sensibilidad social es fundamental. Aparece como la piedra angular que hace que las políticas sectoriales y, especialmente las de seguridad, cuenten con una base firme y resistente ¿por qué? Porque si no es el Estado el que se ocupe de ese ámbito, las organizaciones criminales que avanzan en el país de la mano de la droga, las extorsiones, el contrabando de tabaco o tráfico de personas se ocuparán de eso. En otras palabras, se transformarán en el elemento que aglutine a las comunidades y responda a sus necesidades y, que utilice a los jóvenes y abrace la violencia.
Desde el espacio el Artemis II compartió una foto de la tierra donde se podían ver desde las auroras boreales hasta las diminutas ciudades. Con una perspectiva envidiable, esa sola imagen nos invitaba a reflexionar sobre las maravillas del espacio y lo pequeños que somos.
Recurramos a esa misma perspectiva para tomar distancia y pasar del gobierno de emergencia que responde a las crisis a uno que ve en ellas la oportunidad para construir el futuro, de la mano de esos mismos jóvenes que hoy encandilados por grupos violentos no ven otra salida que el ataque.

El último párrafo una retórica partidista……..
Muy de acuerdo Pilar en que es ideal llegar a eso, pero creo que se deben crear las bases para ser posible y eso, actualmente con la violencia manifestada por estudiantes y quienes los manejan, si no difícil se ve irrealizable ….