Señor Director:

No puedo más que felicitar la condena realizada por algunos rectores pertenecientes al CRUCH de la violencia que se ha producido en los últimos meses en diferentes recintos estudiantiles. Por primera vez, este organismo rechaza tan fuertemente los actos de violencia que sufren a diario estudiantes pertenecientes a nuestras comunidades universitarias. Estos son actos de discriminación, de menosprecio por la dignidad y de una falta de tolerancia democrática profunda. En esa misma línea, celebro el acuerdo entre el alcalde Felipe Alessandri y los alumnos del Instituto Nacional para terminar con el conflicto en ese emblemático liceo y el anuncio del Presidente Sebastián Piñera de reactivar el proyecto de ley Anti encapuchados.

La violencia en la educación no es nueva. Apoyé muchas de las peticiones del movimiento estudiantil el 2011, sin embargo, vi también como se generaba violencia en contra de estudiantes que disentían. Estos eran acallados y perseguidos en las antidemocráticas asambleas, generando una mayoría silenciosa, temerosa de pensar distinto. Esta situación nunca fue abiertamente rechazada ni por los dirigentes ni por las autoridades universitarias. Así, le dimos el equívoco mensaje a nuestros jóvenes de que la violencia es una efectiva herramienta para alcanzar sus objetivos. Me alegro entonces de esta declaración que asume el camino correcto y así en conjunto impulsar acciones concretas para revertir esta peligrosa tendencia; buscar el dialogo, enseñar a escuchar, promover la aceptación de lo diverso y la solución pacífica a nuestras controversias y problemas sociales.