Señor Director:

Después de ver y leer la portada de El Líbero de ayer, nobleza obliga reconocer y agradecer la persistente preocupación que su medio ha tenido de un tiempo a esta parte por la cruda y triste realidad de una vasta zona del sur de nuestro país, que por desgracia su existencia lejos de mejorar va en franco descenso.

Es incomprensible y desquiciado que durante tanto tiempo allí haya triunfado lo opuesto a la paz, a la justicia y a las buenas costumbres; haya triunfado lo incorrecto y la falsedad por sobre lo correcto y la verdad. Porque nadie en su sano juicio puede considerar que hacer daño es lo correcto; que asesinar y robar es lo correcto; que la extorsión y el amedrentamiento es lo correcto o que el engaño y el abuso es lo correcto.

Lo bueno, lo cierto y lo normal es que en los países reine la paz, la justicia, el orden y la seguridad, como un bien indiscutible y rotundo para todos. Sin esto, un país está devastado y perdido en su propia locura.

Pues bien, locura es lo que sucede día tras día en una de las zonas más lindas de nuestro país, sin que haya una real voluntad por mejorar esta situación.

Impera que los que gobiernan al país vuelvan al sentido común con una urgente valentía que los predisponga a actuar ¡ya!, contra todo lo incorrecto y abusivo, entendiendo que a la violencia bruta no la detiene la razón, porque no es razonable, sólo la detiene la legítima fuerza de la propia defensa.

M. Verónica Correa

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1 Comment

  1. Muy comprensible su postura. Fuerza, fe, animo, nunca entregarse. Más pronto que tarde llegará ese día. Un gran y solidario abrazo

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