Señor Director:
Los convencionales constituyentes, en su gran mayoría, están empeñados en refundar a Chile, cuyo núcleo es la consagración de la plurinacionalidad, con lo que se destruye a la nación chilena, entendida como una unidad que acoge a una diversidad de grupos humanos formados por pueblos originarios y por inmigrantes llegados de otras latitudes y que se han integrado plenamente a la nación chilena. La plurinacionalidad rompe con una identidad que hemos forjado a lo largo de ya casi cinco siglos de historia. Noes la raza ni la lengua lo que constituye a una nación. Según Ernest Renan, una nación es un alma, un principio espiritual. Dos cosas la constituyen: la posesión en común de un rico legado en recuerdos y la voluntad de continuar haciendo valer la herencia que se ha recibido; tener glorias comunes en el pasado, una voluntad común en el presente; haber hecho grandes cosas juntos, querer hacerlas todavía. Uno ama la casa que ha construido y que se trasmite. El cántico espartano “somos lo que vosotros fuisteis, seremos lo que vosotros sois” es, en su simplicidad, el himno resumido de toda patria.
