Señor Director:
La famosa “superioridad moral” con la que llegó la actual alcaldesa de Viña del Mar hoy se transformó en su principal problema. Cuando uno se instala desde la promesa de hacerlo todo mejor que los demás, el estándar queda altísimo. Y cuando la gestión falla, se nota el doble.
Los informes sobre irregularidades en la gestión de los incendios son claros y preocupantes. Y aquí vale hacerse una pregunta simple: ¿es válido generar tantas expectativas para ganar una elección si después no se está a la altura en la gestión?
Las malas decisiones no quedan en el papel. Terminan afectando directamente la vida de los vecinos. En situaciones críticas no basta el discurso ni la intención; se necesita eficiencia, orden y capacidad real de gestión.
Hoy Viña del Mar se siente golpeada, desordenada, con demasiados problemas sin resolver. Y la superioridad moral, por sí sola, no apaga incendios ni mejora la calidad de vida. Gobernar es menos relato y más resultados.
Bastián González Campos

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Excelente!
Muy de acuerdo. Por eso encuentro incomprensible que haya sido reelegida.