Señor Director:

En los idealizados países nórdicos, con su enfoque en el bienestar, la ley contempla otorgar reparaciones a las víctimas de delitos ocurridos durante las revueltas. Mientras, en Inglaterra, cuna del liberalismo, se implementó la «Riot Compensation Act», que indemniza a quienes sufren pérdidas materiales durante disturbios. En Europa se asume que el legítimo derecho a protestar pacíficamente es irrenunciable, pero a cambio, la seguridad y la propiedad deben ser garantizadas por el Estado.

En contraste, en Chile se premia a los activistas, a costa de los mismos contribuyentes que han sufrido por las barbaridades de encapuchados envalentonados con sus arengas.

Los ejemplos de gratificaciones incluyen, entre otros, un alto puesto en la Conaf para quien pedía aplausos de pie para la “primera línea” en un acto público de DD.HH., un cargo directivo en el Metro (luego incendiado) a quien instigó la evasión como forma de «lucha», y una pensión de gracia para el involucrado en la caída del puente Pío Nono (que además vandalizó el memorial del senador Guzmán), a pesar de la absolución del carabinero acusado por la Fiscalía.

Demetrio V. Benito O. – Perito Tasador

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