Señor Director:

Cuando se hacen grandes esfuerzos económicos para entregar una obra vial que beneficia a la  comunidad, lo lógico es que una vez hecha la obra, esta se aproveche en todo su potencial y no se decidan modalidades comerciales que logran sólo un uso parcial de ellas.

Concretamente, en el túnel de la cuesta El Melón veo cómo un alto porcentaje de vehículos opta por no usarlo y se decide por el  camino alternativo, gastando más bencina, invirtiendo más tiempo, con mayor riesgo de accidente y generando costos de mantención de vía más altos. ¿Qué es lo que falla? La modalidad de cobro.

Lo que dice el sentido común es que se debería aplicar una tarifa económica de modo que a todos les fuera conveniente el uso del túnel. Sin embargo, como obligatoriamente hay que disponer de  una vía alternativa para vehículos especiales, esta se debe conservar aunque su costo de mantención sea más alto. Lo lógico sería, entonces, que el valor del peaje de la vía alternativa fuera mayor. Obviamente hay que modificar  las leyes antiquísimas que impiden adecuar las normas a nuevas realidades.

Estas consideraciones son válidas tanto para obras viales que se logran con recursos fiscales como para concesiones de construcción y explotación. Luego, se deben estudiar los puntos de equilibrio para conformidad de las partes. Lo que ocurre actualmente, desde un punto de vista macroeconómico, es un derroche.