Señor Director:

En Chile y el mundo ya se hizo costumbre pasar a llevar las libertades de las personas desde el Covid-19. Así en las primeras fases se decidió confinar en su totalidad, luego los permisos policiales de movilidad y ahora el carnet verde o sanitario que reafirma las reales intenciones de continuar manipulando la vida de las personas. Con esto se desconoce el principio fundamental de la igualdad ante la ley, es decir que no existen personas ni grupos privilegiados de forma arbitraria. Sin embargo, con esta medida se generan dos categorías de ciudadanos: los “vacunados-privilegiados”, quienes tienen la libertad de circular, y los “no vacunados-restringidos” que estarán limitados a realizar ciertas actividades según lo que determinen las autoridades. Por tanto, se busca coaccionar mediante el chantaje de “entregar” libertades a cambio de una acción, perdiendo así toda capacidad de libre decisión y actuando bajo la lógica de Estocolmo, cada migaja de libertad se debe estar agradecido.