Señor Director:
Es increíble ver cómo el desprecio que ha tenido nuestra tierra a nivel internacional ha calado en cada átomo de nuestro ser. Tanto así, que la mayoría de los latinos crecieron pensando que serlo está en un nivel social bajo en el concierto internacional. Hoy, muchos preferirían alejarse de este barco en permanente zozobra, pero que jamás acaba de hundirse. En realidad, este barco tiene más oportunidad de subsistir en esta nueva reconfiguración mundial.
La historia nos muestra el alto precio que pagamos por subestimarnos, y en este proceso, sin duda es la clase política la que suele contribuir de manera determinante a este mal hábito: subestiman a las personas que pueden hacer el bien por no cumplir con ciertos estándares, o pueden hacer el mal porque los creen incapaces. Esta mezquindad política es la que nos mantiene en la irrelevancia total. Y aunque es infundada desde el exterior, todavía no tenemos el coraje de romper con este paradigma de autodegradación. Llegará el día en que, liberados de nuestros propios prejuicios, nos fijemos grandes metas y realicemos grandes hazañas.
Lucy Depablos – Presidente Fundación LIP
