Señor Director:

La visita de José Antonio Kast al Liceo Augusto D’Halmar fue un acto republicano para visualizar la tradición y la importancia la educación pública que nos caracterizaba como país desde los inicios de nuestra República. En otros tiempos pudo haber sido el Instituto Nacional, pero el abandono y la ceguera de nuestras exautoridades políticas entregaron el otrora gran orgullo del Instituto a la dialéctica de la palabra y al fuego de la parafina.

José Antonio Kast -a través de una voluntad de hierro- ha vencido la adversidad y asume con justicia la presidencia de Chile y deja atrás las contradicciones de un otrora gobierno ausente por otro quien escucha al Chile profundo, silencioso y de esfuerzo.

Nos acostumbramos a las promesas incumplidas -o en lenguaje llano- al cuento del tío y comenzamos a olvidar a la pobreza que nos irritaba en el pasado y hoy abunda entre nuestros jubilados, cesantes y enfermos quienes esperan una atención médica. Desde ahora, nos aborda algo mejor y la honradez de un Presidente quien se levanta en la hora del alba y no del atraso, la urgencia y no la pereza del otro tiempo de la embriaguez.

Los estudiantes del liceo Augusto D’Halmar son nuestra esperanza para un Chile mejor.

Claudio Bravo Urzúa

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