Señor Director:
Lo usual es escuchar que la juventud es el futuro de un país, y en esta aseveración descansa la responsabilidad de miles de personas de distintas sensibilidades.
Las disímiles expectativas y aspiraciones de las generaciones de recambio en su propio devenir -hoy en Chile además elogiados por un cambio político generacional- han logrado que esa aspiración de renovación política se encuentre manchada por personas que ya ni son tan jóvenes, ni se tomaron con genuina responsabilidad los anhelos de miles de chilenos que añoran condiciones mínimas para salir adelante.
Personas que estigmatizaron o banalizaron vicios y los aprendieron también a través de los años, hoy se escudan en la frase de campaña de Gabriel Boric “no le tengan miedo a la juventud”, y traducen los errores cometidos al ser gobierno como “falta de experiencia”.
Están dejando una sensación sumamente ingrata en nuestra sociedad, porque la realidad es que nosotros, los jóvenes responsables y jugados genuinamente por el devenir del país, creemos que su incompetencia sólo se basa en falta de preparación, insensatez, bajo raciocinio y completa sinvergüenzura, habilidades que no están condicionadas a la edad, sino al sentido común y al compromiso con nuestra nación.
Lucy Depablos – Presidente Fundación Liderazgo, Interacción y Proyección (LIP)
