Señor Director:
La controversia en relación con la posible ley de conmutación de penas, que más bien se debe entender como penas alternativas, deja en evidencia la poca seriedad y falta de conocimiento de algunos de nuestros parlamentarios.
Serían, si prospera, algo más de 12.000 los beneficiados. Personalmente creo que habría que doblar esa cifra.
No convence la entrevista reciente al senador Karim Bianchi. Extendió sobre la mesa un escaso conocimiento del tema, lo que determinó su posición.
¿Será el único encargado de legislar que muestra tal distancia al problema?
No lo creo.
Le faltó la mirada humanitaria, sabia, ilustrada, amplia y objetiva. Así a la sagrada y sublime palabra no la atrapa la ignorancia populista o el subjetivismo oscuro y miserable.
Hay que abrir la mente y el corazón para ser capaz de invertir la venganza -profundo mal de Chile que oxida todo- por la justicia que limpia y purifica el alma. Porque desde la indolencia, el confort y el anonimato, poco y nada importan las llagas de los demás. Hasta habría para justificarlas.
Hay que conocer cómo se vive en la prisión.
Un año de privación de libertad, en las condiciones de inmundicias y horrores en que sobreviven los presos, puede equivaler a cinco de los de cualquier otro ciudadano común.
¿Sabrán hacer las matemáticas para concluir que la mayoría de los condenados, en esos escenarios, ya cumplieron con creces las penas asignadas?
Hace falta parar, mirar y así aprender a escuchar.
La verdadera resistencia para que los pueblos no caigan en la anomia es mantener activos los valores, los principios y la justicia.
Pbro. Nicolás Vial Saavedra – Presidente Fundación Paternitas

Excelente. Quizás es mucho pedir a mentes de políticos, carcomidas por la ira, la soberbia e ignorancia
De alguna manera los políticos son cómplices de la ideología maldita que no entiende de otras razones que no sean las que impone para avanzar en el mal.