Señor Director:

Las últimas semanas remueven a la sociedad chilena con noticias y cifras de la realidad de las personas mayores en nuestro país. Los estudios señalan que el 25% de nuestra población será mayor de 60 años en 2025 y que las expectativas de vida de los que hoy son niños serán de 140 años. Se trata de todo un desafío que implica repensar nuestra sociedad, nuestra vida laboral y familiar, y nuestro mundo interior.

La percepción de soledad de las personas mayores que revela la última encuesta de inclusión y exclusión del SENAMA es una lamentable verdad. Por una parte, porque a los adultos mayores no los visitan (a modo de ejemplo, solo un 15% de los residentes de Fundación las Rosas son visitados) ni acompañan; y por otra, porque nadie los preparó para tener su “Ikigai”: sentido de vida, en Japón.

He aquí un bien intangible sumamente valioso que deberíamos integrar en nuestras políticas para el adulto mayor. En ese país han comprobado que lo más importante para vivir bien la vejez es primero el sentido de vida, luego la alimentación saludable, el ejercicio y la socialización.

Deberíamos ir a estas bases, además de mejorar la salud, las pensiones, la asistencia y la alimentación. Aunque Japón lo ha hecho desde la educación, modelo que podemos copiar, hoy aquí podemos trabajar en la reinvención… ¿Cómo? Desde la educación.