Señor Director:
A propósito del revuelo que ha causado la pintura a la fachada del GAM, me gustaría saber, cómo es la cosa. Aquí solo tienen derechos a manifestarse unos y los otros no. Impactante que el director del museo, el subsecretario de Cultura y otras autoridades del mundo artístico salgan defendiendo el rayado de la fachada como una obra de arte abierta al cielo. Podrían pensar también que para otros se abre al infierno y que sería mejor que los manifestantes respetasen las obras de sus creadores en lugares públicos, en este caso el diseño del arquitecto Cristián Fernández. Entonces, ¿por qué no rayar esculturas, murales o cuadros? Me imagino que considerarán que el agravio y el ultraje al general Baquedano habrá que dejarlo para siempre como lo tienen.
Cada día se me hace más difícil entender cosas como que una ciudad y un país que está irreconocible por decadente y antiestético alguien lo pueda defender. Es equivalente a justificar la violencia y no pensar en el calvario que han vivido los vecinos, los pequeños y medianos emprendedores y la ciudadanía.
