Señor Director:

La respuesta de Contraloría al oficio presentado por el diputado Daniel Manouchehri, a propósito de la breve colaboración de la Primera Dama en el casino de La Moneda, deja una reflexión necesaria: no toda polémica circunstancial amerita activar los mecanismos de control del Estado.

Según se ha informado, la autoridad sanitaria no constató una infracción concreta ni un riesgo efectivo, y Contraloría concluyó que no se advertía reproche de juridicidad en lo obrado por los organismos requeridos. El propio órgano contralor recordó, además, que sus recursos son limitados y que deben utilizarse con criterios de prioridad jurídica, económica y social.

Fiscalizar es una función esencial del Congreso. Precisamente por eso, debe ejercerse con prudencia y sentido de proporción. Convertir episodios menores, amplificados por la contingencia o las redes sociales, en requerimientos formales ante Contraloría termina debilitando la seriedad de esa atribución.

El país tiene problemas demasiado urgentes como para distraer instituciones públicas en controversias de escasa relevancia. La buena fiscalización exige rigor; también criterio.

Francisco Alcaíno Madrid – Abogado

Participa en la conversación

1 Comment

  1. Muy de acuerdo, pero podrá pedirse que el «honorable» Manouchehri actúe en consecuencia ? ….. Ha demostrado que no …..

Deja un comentario
Debes ser miembro Red Líbero para poder comentar. Inicia sesión o hazte miembro aquí.