Señor Director:
La verdad es que la excesiva visibilidad, desconocimiento e improvisación de la actual Directora General del Ceremonial y Protocolo de nuestra Cancillería, Manahi Pakarati, fue a lo menos vergonzosa, en lo que se refiere estrictamente al Ceremonial y Protocolo de Estado. Su vestimenta vistosa y atractiva por cierto, en este caso fue absolutamente inconveniente. No era ella la que debía centrar el foco de atención, por cuanto eso correspondía al Presidente Gabriel Boric y a su prometida, Irina Karamanos, así como al matrimonio presidencial saliente y a los Jefes de Estado. Para decirlo en profano, era como si la madrina de la novia, voluntaria o involuntariamente, se hubiera propuesto opacar e invisibilizar a la novia.
A su vez, la falta de coordinación en el personal de protocolo y, en particular, de la nueva Directora del Ceremonial y Protocolo, para recibir a Su Majestad el Rey de España al inicio de la alfombra roja en el Palacio de Cerro Castillo fue imperdonable. Su Majestad debió avanzar por la alfombra roja sólo sin que nadie lo recibiera y lo condujera al pórtico de entrada del Palacio, lugar en donde se encontraba esperándole la flamante Canciller y su cónyuge.
Asimismo, su entusiasmo por incluirse indebidamente en las fotografías oficiales de los Jefes de Estado fue la gota que rebalsó el vaso, como también situarse delante de la pareja presidencial para guiarles en el trayecto, lo que con su indumentaria obstruía las tomas fotográficas y de las cámaras de televisión de lo que era en ese momento lo verdaderamente importantes, es decir, la pareja presidencial de Chile.
Una norma básica del Ceremonial y Protocolo, que bien sabemos o deberíamos saber todos quienes hemos cumplido esa importante función diplomática, en mi caso por más de cuarenta años, en distintas responsabilidades y grados, incluido el de la Dirección General del Ceremonial y Protocolo de nuestra Cancillería y como profesor de esa cátedra, es tener siempre muy presente que esa función debe ejercerse con profesionalismo, máxima educación, discreción, elegancia, criterio, prudencia, inteligencia y procurando pasar absolutamente desapercibido, salvo en aquellos momento que el estricto Ceremonial y Protocolo requiera lo contrario.
Finalmente, no puedo dejar de mencionar la falta de prolijidad para cronometrar debidamente el programa oficial del Cambio de Gobierno, lo que quedó de manifiesto en las demoras de las caravanas presidenciales y de las altas autoridades nacionales. Aquí, desgraciadamente faltó una mayor coordinación y eficacia entre los equipos de seguridad y del Ceremonial y Protocolo. En el caso de los Ministros de Estado, según lo informado en directo por la prensa en ese momento, sirva como una nimia excusa el atraso con que llegaron algunos de los nuevos Ministros de Estado a los compromisos oficiales de Estado, algo que, sin duda, es impresentable.
Patricio Latapiat Hormazábal, embajador de Chile (R).
