Señor Director:

Con la elección presidencial a la vuelta de la esquina, cada movimiento puede ser clave para mover la aguja electoral. Por eso llamó la atención la reciente afirmación de la candidata del PC, Jeannette Jara, quien aseguró que Chile es un país estable, que “no se cae a pedazos” como algunos sostienen, en un contexto que no le favorece en absoluto. El gobierno del que formó parte enfrenta semanas complejas: justificando recortes derivados del déficit fiscal, dudas sobre las proyecciones del ministro Nicolás Grau, retrasos en pagos a prestadores de vivienda y salud, y la no liberación de recursos a instituciones como el Ejército. A ello se suman la eliminación de la glosa republicana, la rebaja en seguridad, la supresión del beneficio de escolaridad para hijos de diplomáticos, el desfinanciamiento de programas sociales y la tensa discusión presupuestaria que ha irritado incluso a la derecha parlamentaria.

¿Puede un gobierno en aprietos no afectar la candidatura del oficialismo? Con presiones de asociaciones como la ANEF y la Confusam por mejoras salariales y de financiamiento en salud, y con La Moneda enfrascada en disputas públicas, la figura de Jara corre el riesgo de perder autonomía política y quedar atada a una administración que enfrenta sus últimos meses con dificultades visibles.

Victor Álvarez Larenas

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