Señor Director:
Cuando estaba en el colegio -hace más de medio siglo- y se pasaba Historia de Chile de comienzos de la República, años veinte del siglo XIX, se hablaba del ‘período de la anarquía’. Posteriormente los historiadores y educadores, considerando tal vez que el término era demasiado fuerte escogieron uno más suave y elegantemente lo llamaron el período de los ‘Ensayos Constitucionales’. Dicen que la historia se repite de una manera que no podemos predecir, o si no se repite, rima. Algo así como la rima de los números de la que hablaba mi padre al referirse a la pedagogía de don Andrés Bello en su Código Civil. Nos encontramos nuevamente en los años veinte, ahora del siglo XXI, precedido de unos momentos de anarquía que los comentaristas de la plaza prefieren denominar estallido y ahora, por lo que se ve a diario en la prensa, estaríamos comenzando a probar la era de los ensayos constitucionales. ¿Tendremos que esperar toda una década para ver asentarse una constitución que genuinamente nos represente y sea capaz de permanecer en el tiempo? Es probable que, de ser así, nuestra generación y los mayores aún vivos, no la vean.
