Señor Director:

En un mundo convulsionado por éxitos y errores de lideres políticos, no hay que olvidar que todo ser humano viene dotado de una estructura psicológica llamada ego. Hay políticos, sean gobernantes o asesores que piensan sólo en su proyecto, en su asesoría, o su decisión final, olvidándose que están ahí porque gente desesperada en lo que había, creyó en ellos.

Normalmente no escuchan lo que dice la lógica, a veces no ven las implicancias de su proposición y no piensan que su decisión puede no ser conveniente para la nación. El no escuchar, el no someter a debate interno, el creer a ciegas en sus asesores, no es bueno. El líder político no debe olvidar que sus asesores tienen tanto o más ego que él y también buscan destacar a como dé lugar, lo mismo pasa con su partido de base, por lo que debe meditar, analizar y estudiar todo lo que le proponen antes de decidir. El ego es un falso ser con una búsqueda irracional para lograr popularidad y sentirse importante sin medir consecuencia de sus capacidades y que crea situaciones alimentadas por un entorno de fanáticos y asesores complacientes ya que, las encuestas favorables son ley, los sondeos reales son “falsos» o “manipulados”, el aplauso de unos pocos se asume como el respaldo masivo de todos.

El ego se olvida de la impotencia de los individuos que alguna vez votaron pensando en algo mejor para su vida, familia y país.

Los gobiernos exitosos deben estar conformados por equipos disciplinados y alineados en una estrategia, por lo que el líder político, los asesores y ministros deben saber controlar sus egos y más que de sí mismo, estar concentrados en los miles de personas que vieron en ellos su esperanza de vida.

René Norambuena Véliz -General (R)

Deja un comentario

Debes ser miembro Red Líbero para poder comentar. Inicia sesión o hazte miembro aquí.