Señor Director:

Los jóvenes chilenos deben desconfiar de aquella doctrina que se declara defensora de la democracia y la libertad y, sin embargo, instala tiranía y sume al hombre en la más grande de las esclavitudes. Que promete la igualdad y supresión de clases sociales y en cambio forma nuevas clases constituidos por jerarcas que oprimen al pueblo y lo desangra. Que clama por los derechos humanos en otras naciones y no obstante lo pisotea en su propio suelo. Que firma tratados que no cumplirán y que alega y exige neutralidad, pero interviene descaradamente en los asuntos de los demás países. Y el colmo del cinismo y la inmoralidad, que enarbola la causa de la paz y a la vez financia el terrorismo que en sangrienta el suelo y enluta a familias del mundo libre. Todo ello bajo la complicidad criminal de quienes defienden y amparan los derechos humanos de los terroristas, pero que curiosamente nada dicen de los Derechos Humanos de las víctimas del terrorismo.

La historia es cíclica. ¿Quieren saber del futuro? Observen y recuerden el pasado.

 Matías Álvarez Adriasola.

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