Señor Director:
No resulta creíble la arenga final del humorista Kramer en el Festival de Viña en aras de la paz y la unidad de todos los chilenos, en circunstancias que durante la mayor parte de su presentación se dedica a ensalzar a los violentistas de la primera línea, denostar a carabineros y ridiculizar sin compasión a algunos representantes del oficialismo y sus adeptos.
Lo menos que se le puede pedir a un artista de este nivel es ser coherente y consistente en su discurso. No se puede enarbolar la bandera de la paz, haciendo una apología de la violencia que tanto daño ha provocado en nuestro país en los últimos meses.
Eso sí es un chiste, pero de muy mal gusto.
