Señor Director:
Caminando por el centro de Santiago, resulta alentador observar la perfecta restauración de la “Casa Larraín Bravo” construida en 1906, declarada Monumento Nacional en la categoría de Monumento Histórico el 2018 y ubicada en San Ignacio con Alonso de Ovalle. Su diseño se caracteriza por la especial belleza neogótica que se refleja muy bien en su fachada.
Es necesario destacar este tipo de intervenciones de un privado, que demuestra que es posible recuperar el patrimonio arquitectónico, sin perder su valor histórico, identidad y memoria urbana, dando nueva vida al inmueble a través de un riguroso trabajo de precisión científica. Espero que existan más iniciativas públicas y privadas como esta, dispuestas a emprender desafíos similares en otras edificaciones construidas a comienzos del siglo pasado, muchas de las cuales lamentablemente se encuentran en evidente estado de abandono.
Eduardo Villalón Rojas – Vicepresidente Ejecutivo Corporación Patrimonio Histórico Militar y exconsejero del Consejo de Monumentos Nacionales

Un excelente ejemplo que demuestra cómo debiese funcionar u operar la gestión de estos monumentos nacionales, tantos tan descuidados y sin señales de recuperación. Paciencia, algún día seremos desarrollados culturalmente y amantes de la belleza.
Es esperanzadora esta iniciativa privada, y bien destacada por el autor de la carta. Ojalá el ejemplo sea imitado por más privados.
Por otra parte, nuestro sistema educacional, debe reforzar el conocimiento y respeto a nuestro patrimonio cultural.