Señor Director:
La serie de Netflix “Adolescencia” ha generado la atención por su contenido crítico a la manera en que los adolescentes han ido desenvolviendo su personalidad en el hogar: aislados, con un acceso ilimitado a internet, y una relación poco afianzada a la familia. La bruma laboral y la necesidad imperativa de mejorar las condiciones económicas al hogar inducen a que los padres trabajen durante gran parte del día, y sus hijos queden en atención de alguien ajeno, o bien, solos en su habitación con acceso ilimitado a internet, provocándoles una moral desprotegida frente a las normas de uso o trato social. No podemos suponer que los adolescentes vienen con una moralidad inserta en su consciencia que los priva de cometer actos reprochables. Dicha moralidad es consecuencia de relaciones sociales saludables que los nutren de valores y autoestima, haciéndolos grandes hombres y mujeres dispuestos a servir en sociedad. Ante esto, tenemos una gran labor pendiente con los adolescentes chilenos.
Adolescencia versa sobre un menor inserto en un hogar, que a pesar de ello, su soledad lo indujo a desarrollarse al margen de lo correcto. Ahora bien, pensemos en los adolescentes chilenos en cuyos hogares hay violencia intrafamiliar, consumo de drogas y pobreza. Agreguemos paralelamente, una sociedad que fomenta el consumo de la música de narcocultura, las relaciones sexuales a temprana edad, y el alto consumo de redes sociales frente al desempeño de actividades educativas y disciplinarias.
¿Qué será de los adolescentes chilenos?
Nicolás Gómez Orrego – Dirigente Estudiantil Solidaridad UCSC

Terrible el abandono de los niños a los celulares