Señor director:

Los defensores y defensoras del aborto; ciudadanos, legisladores, médicos e intelectuales, son muy afortunados, pues, no tuvieron una madre, ni un padre que pensaran y sintieran como ellos, de lo contrario, no podrían estar defendiendo el aborto. Una lástima que seres poderosos se coludan para asesinar a un indefenso, habiendo tanto método para impedir una fecundación, con el tiempo el aborto será visto como una de las atrocidades inexplicables de la humanidad como la inquisición, la esclavitud, los genocidios y los aniquilamientos.