–¿Por qué alguien debería votar por usted para integrar el Consejo Constitucional?
-Yo creo que esta es una nueva oportunidad que el país se ha dado para tener una nueva Constitución nacida en democracia. Esta vez, se requiere responsabilidad, capacidad de diálogo y vocación transformadora, porque estoy convencido que la Constitución debe ser un elemento que no sea motivo de controversia entre las chilenas y chilenos, sino un factor de unidad.
Fui alcalde en El Bosque y la gente me renovó la confianza en muchas oportunidades. Estoy agradecido de eso, y por eso me entregué por entero todos estos años a la tarea de mejorar la vida de las personas. Para avanzar, estuve en la calle, en los barrios, en las casas. Nunca solucioné un problema desde mi escritorio con una planilla de Excel. Para eso estamos convocados hoy.
Yo, con humildad, creo reunir las condiciones para contribuir en la redacción de un texto que represente a todos y todas, porque conozco los problemas y sé que para resolverlos hay que llegar a grandes consensos. Yo hablo siempre con todos los sectores.
Como sociedad enfrentamos este tercer proceso con mayor madurez, consensos y con mucho más avance. Expresión de eso son las 12 bases constitucionales. Tenemos el riesgo de llegar a los 50 años con el espíritu de Pinochet aún dándonos vuelta y debemos ser capaces de entregarle a las nuevas generaciones una sociedad sanada de sus heridas del pasado.
Sé que hay muchos chilenos que no se sintieron incluidos en el proceso anterior, por eso me quise poner a disposición en este nuevo escenario. Porque la Constitución debe ser para todos y todas.
–¿A qué irá usted al Consejo Constitucional si triunfa este 7 de mayo?
-Entregar la seguridad a la ciudadanía de que haremos cambios bien hechos y de manera responsable. Y eso incluye dar seguridad ciudadana, social y económica a las familias, de manera de realizar cambios concretos en favor de la vida de las personas, con una priorización de los derechos sociales en salud, pensiones y educación, al menos, donde el Estado asuma un rol protagónico.
Una Constitución debe aspirar a ser un punto de encuentro en las distintas visiones que existen en una sociedad, no tan sólo de una parte. Quizá allí resida la mayor problemática de la pasada Convención Constitucional, que pudiendo reunir los 2/3 que pedían sus reglas en las votaciones, fue incapaz de reflejar los ánimos del mundo político, económico, social, territorial que estaba afuera de ella.
Tengo la convicción de que debemos pensar en la vivienda y en la ciudad, para que avancemos en saldar la deuda habitacional y de calidad de vida que tenemos en nuestro país. Es por esto que me la jugaré para que esta Constitución considere el derecho a la vivienda preferentemente propia, digna y adecuada, de manera que el Estado promueva, a través de instituciones públicas y privadas, acciones tendientes a su satisfacción.
–Si usted tuviera la oportunidad de redactar un solo párrafo en la nueva Constitución, ¿cuál sería?
-Que el Estado de Chile es un Estado social y democrático de derecho. Si lo piensa bien, esa es la base de todo, y buena parte de los problemas derivan de una concepción de la sociedad donde el Estado interviene lo mínimo. Esto sirve para quienes tienen los medios para defenderse, quienes tienen recursos económicos, pero ¿qué pasa con la clase media endeudada? ¿Qué pasa con las familias más vulnerables? Para ellos el Estado cumple un rol fundamental.
Garantizaría, como derivado de lo anterior, explícitamente que el Estado tiene el deber de garantizar la seguridad de las personas. Sin seguridad la vida no se puede abrir paso. La gente tiene miedo de salir a la calle, de que le hagan un portonazo, de que un motochorro, como les dicen, pase y les robe el celular, de que los golpeen en la calle. Le voy a poner un ejemplo: hace algunas semanas atrás, en la población la Victoria corrieron mil balas en tres días. Colegios cerrados, los centros de salud funcionando solo en urgencia, y la gente encerrada en sus casas con miedo. El narcotráfico impone su propio toque de queda cuando la gente no puede salir a la calle. Esto no es normal, y hay que revertirlo. La Constitución debe garantizar la seguridad de las personas, y no creo que exista nadie, de ningún color, que se oponga a este propósito.
-Si pudiera tomar la decisión de mantener en la nueva Constitución un solo párrafo de la Constitución actual, ¿cuál sería?
-Claro, rescataría algo que es herencia de la Declaración Universal de Derechos Humanos, y que recoge el artículo 1° de la actual Constitución: “Las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos”. Es la síntesis de siglos de avances civilizatorios sucesivos para la humanidad y que costaron dos guerras mundiales que fuera sentido común.
