La Democracia Cristiana hizo bien su trabajo en la negociación para las elecciones de octubre. Así lo han dicho expertos electorales, el resto de los partidos políticos… y por supuesto la misma DC. Sin ser parte del gobierno pactó con los partidos de Apruebo Dignidad y del Socialismo Democrático con miras a las municipales.
En ese contexto, el secretario general del Partido Socialista, Camilo Escalona, reiteró un punto político que ya había hecho hace un tiempo: «Sería muy importante que la Democracia Cristiana formara parte del gabinete», dijo esta semana.
El analista político y experto electoral DC, Víctor Maldonado, quien además ocupó el cargo de secretario general de la colectividad y fue parte de los gobiernos de Bachelet, responde a la «invitación» de Escalona y analiza el panorama del partido y su relación con el gobierno de Boric.
-Camilo Escalona dijo que era «sería muy importante que la Democracia Cristiana formara parte del gabinete». ¿Cómo recibe el partido esa propuesta?
-El gobierno ya está consolidado, ha pasado la mitad de su periodo, tiene los equipos instalados, no puede cambiar programa. Ya no puede dar ninguna sorpresa, no puede hacer giros significativos, está ya en la recta final, pude ser una recta larga, pero es la final. Es un periodo en el que tienes que enfilarte a la competencia para definir quién será el próximo gobierno. Entonces uno tiene dos alternativas: o se incorpora al final de un gobierno para darle término o se prepara para la construcción de uno nuevo. Desde el punto de vista de la Democracia Cristiana, la construcción de una mayoría para un nuevo gobierno tiene todo el sentido del mundo porque puede definir desde el principio el rumbo, el acompañante, la cercanía, las prioridades. Y hasta este momento hemos funcionado bastante bien con el oficialismo no siendo parte del oficialismo, de tal manera que se entiende que el gobierno, en el Parlamento, recibe bastante apoyo… los partidos estamos relacionados. No se ve como indispensable la entrada nuestra al gobierno. Creo que eso no tendría mucho consenso interno.
«La DC tiene un historial de apoyo al gobierno más nítido que algunos díscolos»
-¿No le conviene a la DC entrar al gobierno en este momento?
-Si hubiera una razón, es decir, si estuviéramos impelidos a entrar, no por gusto, sino, por ejemplo, si el afianzamiento de las relaciones con quienes queremos afianzar (PS, PPD, PR) por algún motivo significara una necesidad de entrar al gobierno, eso se podría estudiar, pero no es por la entrada misma, sino por el futuro. Pero los partidos no invitan a los gobiernos, son los presidentes en un régimen presidencial los que hacen la invitación. Esa invitación no la hemos recibido y lo que recibimos es una acogida cálida de las personas con las que estamos trabajando bien en la negociación y esperamos seguir trabajando, pero creo que es más una muestra de deseo y de buena intención que una oferta.
-¿Cómo se leen entonces las palabras de Escalona, algo así como «trabajemos juntos porque pensamos lo mismo» o «vengan aquí a hacer la pérdida de lo que implica gobernar»?
-Es una invitación política, ni con maldad, ni con bondad. Y la invitación política es acrecentar la cantidad de cosas que compartimos, por supuesto, en la responsabilidad de gobierno. Y eso se entiende, pero creo que hemos demostrado que desde nuestra posición podemos ser muy constructivos, incluso podríamos decir, más funcionales al gobierno que varios sectores del propio gobierno. Tenemos un tenemos un historial de apoyo más nítido que algunos díscolos, entonces creo que no es un paso indispensable, en cambio es indispensable preparar el futuro.
«En la centroizquierda tenemos el entorno, que acabamos de construir, pero nos falta la figura presidencial»
-Y ese futuro va de la mano también con este gran arco que hicieron desde el Partido Comunista hasta la DC para estas elecciones y también con miras a la presidencial?
-La proposición de Alberto Undurraga es coincidir con el Socialismo Democrático en una primaria que se diferencia de una primaria PC-Frente Amplio, es decir, que se defina sólidamente un programa muy claramente con justicia social y equidad, pero crecimiento y seguridad también. En esta ocasión el rumbo estratégico lo definió el Frente Amplio porque su candidato presidencial fue el que ganó la elección y fueron agregándosele más socios, y por lo tanto, fue un gobierno de izquierda que empezó a girar. Lo que nosotros queremos es que sea un gobierno de centroizquierda progresista y que no tenga que girar hacia la moderación porque partrá por el ancho camino del medio.
-Y en ese escenario, ¿en qué figuras están pensando en una eventual primaria de la centroizquierda? Porque hasta ahora ninguna marca en las encuestas, a diferencia de la centroderecha.
-Yo tengo la idea de que con la derecha tenemos vidas paralelas y fortalezas diferentes. Por ejemplo, la derecha tiene una figura presidencial y le falta su perfecto complemento. Evelyn Matthei es una dirigente sólida, una líder sólida, con experiencia, confiable. No es carismática, no es aglutinante. Con Evelyn Matthei tienen resuelto el tema presidencial, pero deben resolver el tema del entorno, porque el entorno tiene que complementar características que ella no tiene. Nosotros, en la centroizquierda tenemos el entorno, que acabamos de construir, pero nos falta la figura. La pregunta no es si tenemos una figura proyectada, sino si tenemos una figura proyectable, me refiero, que tenga las habilidades para conducir, pero que el equipo, que tenemos, le reconozca la capacidad de crecer para dirigirnos a todos.
Gabinete: «El gobierno no debe desarmar equipos que tienen experiencia y están afiatados»
-También empieza a sonar ajustes de gabinete. La oposición está pidiendo que den un paso al costado ministros como Cataldo, en Educación, o en el equipo de Interior, por la crisis actual con Venezuela. En ese caso, ¿podría un DC entrar a fortalecer el gabinete?
-Al gobierno le puede ir bien o le puede ir mal, pero lo que no le puede pasar es que la oposición le diga lo que tiene que hacer. El gobierno tiene dos equipos consolidados, uno es Hacienda y otro es Interior. Si la oposición le dice que tiene que cortar alguna de esas cabezas, yo no le haría ningún caso, porque el reemplazo… sí que podría ser terrorífico. No desarmemos los equipos que están consolidados y que tienen experiencia y están afiatados. Lo peor que puede pasar es desarmar equipos.
-¿Pero a pesar del golpe que sufrió Interior con Venezuela en el caso del asesinato del ex militar Ojeda?
-No como para cambiarlos. Creo que la derecha necesita actuar con más altura de miras. ¿Por qué golpear al que no tiene mayoría en las encuestas? Colaborar tendría mucho más sentido. Pero como la derecha tiene miedo de que a su derecha empiece a crecer una alternativa más dura, que le empiece a conquistar territorio, entonces la derecha moderada, se puso no moderada para no perder su propio terreno.
Municipales: «La DC no ganó en casos particulares, ganó en la lógica»
-¿Cuál fue el logro concreto de la DC en las negociaciones municipales?
-La negociación consistió en dirimir entre dos conceptos. Uno que decía «todos los alcaldes que no van a la reelección, esas comunas van a primarias», que era el concepto que defendió el socialismo. Y nosotros defendimos el «hagamos un número soportable, limitado, básico de primarias». Eso es lo que se adoptó. Entonces, la DC no ganó en casos particulares, ganó en la lógica. Y esa lógica permitía que todo el mundo dijera “no gané todo, no perdí todo. Estos socios me sirven”. ¿Por qué? Porque en los lugares donde yo voy todo el resto me va a apoyar y juntos somos competitivos. Separados, la derecha nos hubiera arrasado. No podemos pelearnos entre nosotros si la derecha logrará cerca de 150 alcaldías.

No cabe duda que la DC es «funcional» al gobierno pero quizás, hace tiempo que está siendo más funcional al PC con el cual ha acordado diversos pactos que han permitido que este último crezca en representatividad, mientras los funcionales disminuyen la propia.