Publicado el 29 de diciembre, 2018

[TV] Presidente del Consejo Minero: “La reactivación de los proyectos es una buena noticia, y tendrá un impacto en la fuerza laboral”

Autor:

Magdalena Olea

Joaquín Villarino analiza el panorama de la industria minera para 2019. Señala: “Lo veo auspicioso, creo que estamos bien encaminados”. Además, explica el cambio de tendencia en los últimos años: “Esa fiebre reformista parece haber amainado, vemos más calma en los mercados, y un gobierno que ha dado fuertes señales de querer captar más inversiones”.

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Magdalena Olea

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El miércoles 9 de enero se realizará el seminario “Automatización y tecnología: oportunidades y desafíos”, para reflexionar sobre los efectos que trae la irrupción y la incorporación de las nuevas tecnologías, y cómo debe prepararse la fuerza laboral para este escenario.

En el marco de este seminario, el abogado de la Universidad Católica y Presidente ejecutivo del Consejo Minero, Joaquín Villarino, en entrevista con «El Líbero«, se refiere a las nuevas tecnologías y a la reciente reactivación de los proyectos mineros en la industria.

-Los proyectos de inversión minera registraron su mayor alza en una década y sumaron $US 18.500 millones hasta 2022. Por otra parte, hay quienes plantean que habrá incertidumbre en la industria. ¿Cuál es su opinión al respecto?

-Hay un cambio de tendencia, la aprobación del proyecto Quebrada Blanca II es una súper buena noticia, tiene involucrada una inversión en torno a los 5 mil millones de dólares. Probablemente es uno de los proyectos con mayor inversión de los últimos tiempos. La aprobación de las obras extraordinarias de Pelambres, el anuncio sobre nuevas obras que va a llevar Collahuasi, el sometimiento a estudio de impacto ambiental del Rajo Inca de Codelco, el anuncio que ha hecho Anglo American de la ampliación de la mina Los Bronces… Todo eso hace ver un escenario distinto al que habíamos visto durante los últimos cuatro, cinco años, donde lo que vimos fue el rechazo para la construcción de algunos proyectos, como fue el caso de Pascua Lama, el caso de Dominga, el caso El Morro. Estamos contentos, porque evidentemente vemos un escenario más positivo, en que las empresas se están atreviendo a desarrollar nuevos proyectos, y esto se debe fundamentalmente a una estabilización en el precio del cobre. Cuando uno analiza cómo se va a mover la oferta y la demanda, la verdad es que los resultados que se ven son auspiciosos.

Estamos en un escenario distinto al que habíamos visto durante los últimos cuatro, cinco años, donde lo que vimos fue el rechazo de la construcción de algunos proyectos, como fue el caso de Pascua Lama, el caso de Dominga, el caso El Morro».

-¿Y porqué hay incertidumbre?

La incertidumbre deriva generalmente de la guerra comercial entre China y Estados Unidos. En general las guerras comerciales suelen producir distorsiones en los mercados. China consume prácticamente el 50% del cobre del mundo, las exportaciones chilenas están muy vinculadas con China, y por lo tanto, si esa guerra comercial se prolongara en el tiempo, evidentemente podemos tener efectos negativos en el mercado de los commodities. Hemos visto cómo en estos últimos días, las bolsas del mundo están con una conducta bastante volátil, y eso tiene mucho que ver con la incertidumbre que genera esta guerra comercial. Nosotros esperamos que se solucione rápido, y que volvamos a tener un mercado funcionando normalmente.

-Pero usted dijo en una entrevista que «el stock de proyectos mineros ha venido cayendo en los últimos 5-6 años», y que “estamos frente a un escenario negativo”, ¿A qué se debe esto?

-Veníamos saliendo de un escenario más bien negativo, y creo que ahora estamos en un escenario más bien positivo. La reactivación de los proyectos es una buena noticia, y vemos un mercado reanimado, esto va a tener un impacto en la fuerza laboral. Sobre todo, se genera más actividad económica en las regiones mineras, que son las regiones centro-norte del país. Vimos una noticia lamentable del crecimiento de los campamentos, que tiene mucho que ver con el incremento de la pobreza. Y esto tiene que ver, muchas veces, con una disminución de la actividad minera. Por lo tanto, esperamos que esto se vaya revirtiendo poco a poco de la mano de la minería, que siempre ha sido una locomotora tremenda del crecimiento del país.

Esperamos que Dominga se apruebe durante este gobierno, porque cumple con todos los requerimientos ambientales con creces y establece unos estándares de altísimo nivel».

-En cinco años no se aprobaron tres proyectos grandes: Dominga, Pascua Lama y El Morro. ¿Como afectó esto en el escenario chileno?

-Esto tiene un impacto en el ánimo y en la toma de decisiones. Un impacto en la imagen del país porque el rechazo de estos proyectos tiene que ver con una cierta irregularidad en el funcionamiento de las instituciones. El caso de Dominga quizá es el más potente, donde vimos una decisión cargada de juicios más bien políticos que técnicos. Por eso, esperamos que se apruebe durante este gobierno, porque cumple con todos los requerimientos ambientales con creces y establece unos estándares de altísimo nivel. Cuando en Chile empezamos a tener rechazos de proyectos en vez de aprobaciones, los inversionistas tomaron distancia. También el país se internó en una cantidad de reformas profundísimas a la institucionalidad que tiene que ver con la industria minera. Reforma tributaria, reformas laborales, reforma al derecho de agua, hubo una irrupción importante de nuevas tecnologías en la energía, lo cual también cambió el escenario. Es decir, había muchos cambios sobre la mesa. Hoy esa fiebre reformista parece haber amainado y, por lo tanto, vemos más calma en los mercados, y un gobierno que ha dado fuertes señales de querer desarrollar más inversión.

-Esta cifra en alza está lejos de los niveles más prósperos de 2012. ¿Qué es lo que hay que hacer para poder llegar a niveles tan altos como ese año, cercano a los 56 mil millones de dólares?

Estamos en el derrotero correcto. Hay que pensar que incluso antes del 2012, fines del 2011, tuvimos una cartera de proyectos de ciento dos mil millones de dólares. Lo primero, es un gobierno que quiera captar inversión en minería; una minería que sabe que tiene que desarrollarse con estándares sostenibles en el largo plazo; una conversación en distintos términos y formas con las comunidades. Eso lleva a generar un ambiente distinto que puede hacer que recuperemos todos los proyectos que están medios dormidos.

La media en la remuneración en la minería es prácticamente el doble de la media de la remuneración del país y los demás sectores productivos. Son buenas condiciones de seguridad, la verdad que trabajar en la industria es un privilegio tremendo». 

-¿Como se ve el panorama minero en el futuro?

Yo lo veo auspicioso, creo que estamos bien encaminados. Como este es un sector de largo plazo, no especulativo, que viene para quedarse. Los yacimientos mineros tienen vidas que van de los 20 a los 100 años, duran mucho tiempo. Ver hoy los proyectos saliendo a la luz y tomando cuerpo es una super buena noticia que nos alegra, porque además este es un motor para un mejor desarrollo para Chile.

– Y en cuanto a mano de obra, también se estima que en octubre de 2019 va a haber un peak de 28 mil empleos. ¿Cómo se ve ese escenario?

-Bueno, en la reactivación de la industria, sobre todo en los periodos de construcción de los proyectos nuevos que se denominan greenfield, existe una demanda importante de trabajadores, y eso es súper buena noticia, porque son trabajadores que están muy bien remunerados. La media en la remuneración en la minería es prácticamente el doble de la media de la remuneración del país y los demás sectores productivos. Son buenas condiciones de seguridad, la verdad que trabajar en la industria es un privilegio tremendo. 

«Chile está al debe en el desarrollo de una política de formación técnica seria y profunda»

-En el seminario “Automatización y tecnología”, abordarán la irrupción de las nuevas tecnologías. ¿Cómo afecta en el área de la minería?

-No cabe ninguna duda que todos los desarrollos tecnológicos que estamos viendo, esta especie de revolución industrial 4.0, tiene mucho que ver con cambios en la forma habitual de desarrollar proyectos mineros. Esto tiene impactos bien relevantes, el primero, es en las competencias  de los trabajadores. Lo que vamos a ver en el futuro como mano de obra en la industria tiene requerimientos de competencia distintas, y lo importantes es ver cómo el mundo de la formación con el mundo minero es capaz de percibir esto y anticiparse. También esta es una industria muy al debe con la incorporación de mujeres, hay un desafío de género tremendo en el sector, y la irrupción de tecnologías es una tremenda oportunidad. Creo que podemos vernos en una industria mucho más femenina que masculina en el mediano y largo plazo. Las tecnologías además serán capaces de solucionar una serie de desafíos tremendos de productividad, sobre todo que tienen que ver con el medioambiente. 

-¿Cómo se deben preparar para esta irrupción tanto en el mundo privado como en el público?

-Creo que el Estado debiera focalizarse en la formación técnica. Chile está al debe en el desarrollo de una política de formación técnica seria y profunda. Esto aparece en el programa del Presidente Piñera, pero hasta ahora no hay ejecuciones profundas de cambios en el tema tecnológico. 

Lo que vamos a ver en el futuro como mano de obra en la industria tiene requerimientos de competencia distintas, y lo importantes es ver cómo el mundo de la formación con el mundo minero es capaz de percibir esto y anticiparse».

-¿Y qué esfuerzos se deben hacer desde el mundo el mundo privado?

-El mundo privado cercano a la industria minera tiene también una gran oportunidad de innovar. Hay que atreverse. La industria minera se conoce poco, no obstante, que Chile es tremendamente minero. El mundo privado tiene que acercarse, conocer más de la industria, atreverse, participar en todas las ferias que se organizan en Chile.

-¿Cuáles considera que son desafíos en la industria minera para el 2019?

Hay un desafío que nos convoca a todos de manera bastante concertada, y es cómo logramos consolidar una industria cuyo desarrollo es sustentable. Y esto se tiene que alejar de un mero titular y transformarse en cambios profundos en la forma en que hacemos las cosas. 

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